viernes, 31 de octubre de 2008

Trova sagüera, Trova inmortal.

Por: José Luis Pérez Machado
El proceso histórico musical de nuestra ciudad es muy rico y heterogéneo a él tributan fenómenos de la llamada música de concierto y por su puesto de la música popular, un género de gran aportación a nuestra identidad musical es: la trova.


La trova es un género muy longevo, es esa música donde predomina la poesía fundamentalmente amorosa adornada con suaves melodías, donde el trovador y su inseparable guitarra interpretan canciones en cualquier espacio, esta canción intimista se escucha al pie de ventanas, en cualquier espacio de la casa, en parques y plazas. Los cultores de este género son bohemios y llevan una vida juglaresca.



En nuestra villa abundaron y abundan estos cantores casi siempre de formación empírica con grandes aptitudes para la composición. Sin embargo, no fue hasta los inicios del siglo XX en que surgió en Sagua un movimiento trovadoresco fuerte, época que el adolescente Antonio Machín regalaba serenatas o era invitado a fiestas particulares donde interpretaba las piezas más de moda entonces. Con el decursar de los años veinte de ese siglo crece este género que se amplió a otros formatos, fundamentalmente a los dúos, tríos y más tarde los cuartetos, pero siempre predominó el solista.
Pueden mencionarse muchos representantes de la trova saguera desde aquella época hasta la actualidad, me referiré a algunos y sé que pudiera mencionar muchos más, pero es innegable la impronta de Waldo Gayol, Martín Borges, Luís Someillán, Mario Frau, José Manuel Elías, Jesús Morales, Hilda Santana, José Almeida, Eduardo Chateloín y Frank Fernández entre otros más que merecen ser citados, estos constituyen una emblemática generación que mantuvieron viva la trova tradicional. Es interesante el hecho que muchos cantantes comenzaron a formarse inicialmente como trovadores para tomar después el camino hacia otros géneros de la música, sobre todo el son y el bolero, cabe señalar al propio Machín y más cercano a nuestros días Cayo Becker, por sólo citar dos ejemplos. También cantantes de otros estilos siempre tienen en su repertorio piezas trovadorescas, recuerdo entre otras a Yolanda Morales y a Estrella Villavicencio.
Hoy se unen a los decanos trovadores otros como el fértil compositor y fundador del Movimiento de la Nueva Trova Alberto Díaz Trejo o el carismático cantautor Jorge Luís Morales Peraza quienes dedican gran parte de su obra a la problemática saguera, a la familia, la amistad y a los valores humanísticos, ambos imprimen a sus piezas un sello melódico característico y propio sin abandonar la huella de la trova tradicional. Más joven aún se yergue una voz de la nueva canción Alián Milián recién egresado de la Escuela de Instructores de Arte, a todos ellos trovadores de ayer, de hoy y de siempre dedicamos hoy este encuentro en Atril, los espero dentro de siete días, no falten amigos. Muchas gracias.

jueves, 30 de octubre de 2008

Las plazas públicas, la vida de una ciudad.

Especialista: Raúl Villavicencio Finalé

Para hablar de las plazas públicas en Sagua la Grande, en primer lugar tenemos que comprender la importancia que tienen las mismas para la sociedad humana, en próximos comentarios hablaremos cronológicamente de las palzas en esta ciudad.
La existencia de las plazas públicas se remonta a la época de máximo desarrollo de la comunidad primitiva universal y específicamente al momento en los asentamientos humanos se hacen sedentarios con el surgimiento de las aldeas.
Es por tanto la plaza pública una necesidad del ser humano como ser social que necesita, por múltiples razones, el contacto con sus semejantes.
Como punto importante de reunión pública, va a constituir el lugar más amplio y espacioso de la comunidad y a él van a confluir las más importantes vías de acceso de la misma, porque precisamente allí se produce el trato común de la vecindad, se adquieren alimentos, se practican celebraciones y festividades que mantienen vivas las costumbres y la identidad del colectivo.
Pese a la gran diversidad cultural que existe en el planeta y a que cada plaza puede mostrar sus propias singularidades, ellas en esencia tienen un significado universal.
En Sagua la grande, a través de su historia, han existido 9 plazas de este tipo, algunas de duración efímera. Así tenemos en un orden más o menos cronológico, la Plaza del recuerdo, La plaza de la Iglesia, la Plaza del Recreo, la Plaza de España, la Plaza de los Alambres, la Plaza de Armas, la Plaza, la Plaza de Lorenzo, la Plaza del Mercado y el Parque Trillo, de cada una de las cuales haremos su historia en futuros comentarios.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Alfredo López. Lider sindical cubano nacido en Sagua la Grande.

Especialista: Raúl Villavicencio Finalé

Resulta imprescindible conocer sobre la figura histórica de Alfredo de los Ángeles López Arencibia, hijo ilustre de Sagua y hacemos este comentario a propósito de la expectativa que se ha creado en torno a la colocación en días pasados de un busto en el parque que llevará su nombre a partir de la inauguración que en breve tiempo se hará del mismo.
Constituía una necesidad histórica que Sagua rindiera homenaje de esta manera a Alfredo López por la magnitud y trascendencia histórica de su vida para toda Cuba. Era una deuda con él, del pueblo de Sagua y de la propia Revolución, por cuanto sacrificó su vida a la noble causa de la defensa del proletariado cubano.
Siendo un niño, debido a las necesidades económicas de su humilde familia, no completó los estudios primarios para dedicarse al oficio de tipógrafo. Joven aun partió de Sagua y radicó definitivamente en la Habana ejerciendo allí el mismo oficio y aplicando sus grandes cualidades de líder. A partir de entonces entregaría su corta vida en aras de la unidad del proletariado cubano, lográndolo con la fundación en 1925 del Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC).
Le corresponde también el gran mérito de ser junto a Mella pionero de la aplicación de universalización de la enseñanza universitaria para elevar el nivel cultural de los trabajadores cubanos, fundando con ese objetivo en 1923 la Universidad Popular José Martí.
Por su gran labor unitaria y defensora de los explotados, fue asesinado brutalmente por la policía de Gerardo Machado en 1926 y su cadáver no apareció hasta después de la caída del tirano en 1933.
En el Museo histórico de la ciudad se conservan una foto suya dedicada a la madre y una máquina de coser que le había regalado a ella con el primer salario que ganó trabajando en Sagua, objetos estos donados muy gentilmente por la familia del líder sindical que aun vive en Sagua.
Para finalizar el comentario de hoy, por su plena actualidad, quiero compartir con usted este planteamiento de Mella referente a la significación de su figura “Si, Alfredo está con nosotros. No su cuerpo de luchador, su dinamismo asombroso. Pero si su obra: la que todos debemos terminar”

¿Por qué llamamos a Sagua la Grande "La Villa del Undoso"?

Resulta indiscutible que el amor por Sagua la Grande une a muchos de los jóvenes que hoy la vivimos y nos hacemos infinidad de preguntas, por hemos tomado prestado del blog "Con voz propia" este comentario que, más allá de ser exclusivo, resulta necesario que recorra el mundo.

Por: Adrian Quintero.

Para explicar el por qué de la denominación los sagüeros aludimos al poeta Gabriel de la Concepción Valdés y a sus vínculos con esta ciudad. 

Estimado por Virgilio López Lemus como un versificador espontáneo, interesado en los asientos domésticos e inmediatos, no parece absurdo que Plácido le haya dedicado un poema al río Sagua la Grande. Lo hizo con diversos elementos de la naturaleza en los tantos parajes de Cuba que visitó. 
Según apuntes que el fallecido periodista Tomás Aguilera Hernández, el poeta visitó a Sagua varias veces hacia el año mil 840 en busca de materiales para sostener su oficio de peinetero. José Lezama Lima da cuenta en el volumen de inéditos "Fascinación de la memoria" que en el centro de la isla Plácido conoció a Francisco Pobeda Armenteros, quien luego se convertiría en notario de la Iglesia Parroquial. El autor de “Paradiso” asegura que Gabriel de la Concepción y el iniciador de la poesía criollista, por muchos años residente en Sagua, sostuvieron inolvidables controversias. 
También puede asegurarse que Plácido conoció el río Sagua la Grande. Lo menciona en el poema “El veguero”: “Tú sola en Manicaragua/ brillarás, linda hechicera/ como del fecundo Sagua/ en la sonante ribera/ brilla la flor de majagua”. Pero no hemos hallado texto alguno donde el versificador decimonónico se refiera a nuestro río como el “Undoso”. Tampoco son comunes las publicaciones del siglo XIX donde se hable de Sagua la Grande como la Villa del Undoso. Sólo en las postrimerías de la centuria comeinza a generalizarse tal denominación. Antonio Miguel Alcover lo emplea en su "Historia de Sagua", editada en 1905. 
Probablemente los sagüeros nos sentiríamos muy defraudados si tuviéramos que dejar de atribuirle el adjetivo al insigne poeta asesinado en mil 844. Su nombre todavía hoy sigue teniendo una connotación especial en Sagua la Grande. Incluso, desde 1899 la antigua calle Musas es conocida como Plácido.
Seguimos pensando que, gracias a Gabriel de la Concepción Valdés esta ciudad ganó el hermoso calificativo de “La Villa del Undoso”, aunque el tema deje abierta una brecha a nuevas y más acuciosas investigaciones. 
Publicado por Adrián Quintero Marrero en su Blog "Con voz propia"

Y para los amantes de la poesía en este sitio le regalamos íntegramente el poema "El Vegero"(1841) de Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido)

 
 
EL VEGUERO

 
I

  Oye mis cantos, esquiva
  trigueña de Villaclara,
  la de la frente de oro,
  la de los labios de grana.
 
  La del corazón de fuego,
  la de los dientes de nácar,
  la de los ojos de virgen,
  la del aliento de ámbar.
 
  Tú eres fresca cual las flores,
  esbelta como la palma,
  cándida cual la paloma
  y risueña como el alba.
 
  Alegre como la luna
  en serena madrugada,
  brillante como la aurora
  del abril en las mañanas.
 
  Pura como los arroyos
  que entran bullentes en Sagua,
  bella como el colibrí,
  ligera como la garza.
 
  Un solo defecto abrigas,
  trigueña de Villaclara,
  por él te maldigo a veces
  porque con ese me matas.
 
  Y a veces por él también
  te entono mil alabanzas:
  y es el desdén asesino
  con que me partes el alma.
  
II

  Deja ese desdén, trigueña,
  porque la experiencia enseña
  que desdeñar y querer
  es echar al fuego leña
  y sentarse a verla arder.
 
  Por qué me vuelves la cara
  cuando de hablarte concluyo,
  si sabes por magia rara
  que mi corazón es tuyo,
  trigueña de Villaclara!
 
  No alcanzan mis proporciones
  a darte ricos topacios,
  ni te ofreceré millones,
  ni magníficos palacios
  con dorados artesones;
 
  pero si me quieres, yo
  te puedo un pecho brindar
  que jamás doblez usó,
  ni supo lo que era amar
  hasta que te conoció.
 
  Si aceptas mi petición,
  cortaré cedros en Sagua,
  y haré para nuestra unión
  la más bella habitación
  que tenga Manicaragua.
 
  Donde sus hojas desplega
  la planta, que hasta el confín
  del mundo preciosa llega:
  allí tengo yo una vega
  y entre la vega un jardín.
 
  En él hay para tu sien
  jazmín, clavel, combustela,
  y tiene calles también
  del malambo y la canela
  que nacen en Caibarién.
 
  En dos arroyos que dan
  vueltas al monte sombrío,
  tus negros ojos verán
  las clavellinas del río
  y los lirios del San Juan.
 
  Verás a la vergonzosa,
  tibia por naturaleza
  y la blanca extraña-rosa
  que no te excede en pureza
  ni se te iguala en lo hermosa.
 
  Cuando te quieras bañar
  tendrás una bella poza
  clara y limpia, donde al par
  junten su esencia la rosa,
  el jazmín y el azahar.
 
  Tengo en un lindo cantero
  que a tu nombre dediqué:
  ruda, albahaca, romero,
  varitas de San José,
  y espuelas de caballero.
 
  Ambarinas hay nacientes,
  amapolas ondeantes
  hay pensamientos rientes,
  y hay azucenas brillantes
  tan blancas como tus dientes.
 
  Tú sola en Manicaragua
  brillarás, linda hechicera,
  como del fecundo Sagua
  en la sonante ribera
  brilla la flor de majagua.
 
  No nací con heredad:
  si admites esta pequeña
  ofrenda de mi lealtad,
  harás mi felicidad
  y harás la tuya, trigueña.
 
III

  Así Mayo repetía
  sobre una peña en la altura
  de Cero Calvo, y gemía
  mirando una fuente pura
  que bajo sus pies corría.
 
  En la verde orilla hojosa
  advierte que alguien había,
  para su atención cuidosa,
  y ve una joven garbosa
  que sus cantares oías.
 
  Ya se esquiva, ya presenta
  sus formas de vez en cuando,
  como el que ser visto intenta
  y con cuidado aparenta
  no ver que lo están mirando.
 
  El joven amante, que
  tan sólo en la que le inspira
  piensa con ardiente fe,
  y hasta en las flores que mira
  le parece que la ve;
 
  el tiple deja en la peña,
  baja con algún recelo,
  escóndense en una breña
  al margen del arroyuelo,
  y conoce a su trigueña.
 
  Mas ella, que diligente
  a soslayo le observaba,
  mostrándose indiferente,
  fingiendo que se miraba
  en el cristal de la fuente.
 
  Por gracia tan no esperada
  gozoso al cielo bendice,
  y acercándose a su amada,
  -Salud Celinda adorada,
  con dulce acento le dice-,
 
  deja, imán de mi pasión,
  tu linda boca besar,
  y te daré en galardón
  ante Dios el corazón
  y la mano en el altar.-
 
  Celinda, en quien parecía
  ser el desdén natural,
  para ocultar su alegría
  veló el rostro con el chal
  y le dio lo que pedía.
 
  En sus brazos la estrechó
  Mayo, loco de contento;
  ella, también lo abrazó;
  soltóse, y desapareció
  más veloz que el pensamiento.
 

sábado, 25 de octubre de 2008

Una Casa colonial intacta en el siglo XXI


Por: Yoel Rivero Marín.
Cuando alguna vez, hace más de 10 años, alguien que llegó de visita al municipio de Sagua la Grande me pidió que lo llevara a una de esas casas coloniales clásicas que distinguían el florecimiento social y económico de la Sagua del siglo XIX, no puedo negar que mi desconocimiento me alarmó, pues me resultaba difícil recordar alguna de ellas. En ese momento yo también me convertí en un visitante más y ambos fuimos en busca de una de estas joyas de la arquitectura de la Villa. Varias pudimos encontrar muy bien conservados y ya anteriormente comenté en este mismo sitio sobre la vivienda que hoy ocupa el Museo de la Música “Rodrigo Prats”, pero otra que llamó poderosamente la atención de estos dos extraños conociendo la ciudad fue la que acoge a las oficinas de la Empresa Pecuaria “Macún”. Esta es una casa de vivienda de mampostería con techo de madera y tejas, con frente a la calle Tacón (hoy Céspedes) que hace esquina con la calle Progreso (hoy Clara Barton). Construida en 1872, su propiedad cambió de dueño en varias ocasiones hasta que en junio de 1933 es comprada por el Señor Virgilio Tabares González. Su patio interior con galerías genera una planta en forma de C y a la vez brinda frescor y la comodidad necesaria para la arquitectura doméstica en nuestro clima. La composición de sus fachadas denota los rasgos neoclásicos, los cuales identifican estilísticamente al inmueble como variante hacia el eclecticismo. Su fachada principal presenta cuatro ventanas enrejadas y una puerta, de madera en todos los casos con la presencia de tableros decorados y vitrales que dejan pasar la luz natural, con guardapolvos en forma curvilínea de un diseño poco visto en otras edificaciones de su época. La platabanda que figura en el diseño de fachada sirve de arranque al friso, posee una cornisa y un pretil compacto que recorre perimetralmente la cubierta. Las rejas de las ventanas poseen un diseño complejo y exclusivo, lo cual define al inmueble como un singular ejemplar del repertorio de la arquitectura domestica de la burguesía saguera del siglo XIX. 
Todo lo que pudiera describir queda empequeñecido por las imágenes que el visitante y quien escribe estas líneas pudieron constatar. Hoy, aún cuando tiene algunos cambios impuestos por la utilidad práctica del local, respira el buen aire que llega del pasado para conservarla lozana dentro de su longeva existencia.


jueves, 23 de octubre de 2008

Radio para reflexionar.

Por: Yoel Rivero Marín.

Esta es una oportunidad para escuchar algunos programas de Radio que le permiten crear determinados estados de opinión sobre aspectos muy variados de la vida. Todos estos programas los puede encontrar aquí en Sagua Viva y tiene la completa libertad de publicarlos, compartirlo con amistades o incorporarlos a su archivo personal, teniendo siempre claro que está están progidos por el derecho de autor:

La libertad de los suicidas:

Programa que refleja el testimonio de un joven alcohólico y drogadicto y el mundo en el que se ha sumido por no buscar la ayuda de especialistas, familiares o amigos.

La oportunidad de cambiar:

Programa que refleja el testimonio de un joven exrecluso en su empeño de reincertarse a la sociedad y todos los problemas que ha de enfrentar para ello.

5 Vida y una verdad:

Una visión muy particular del caso de los 5 cubanos presos en los Estados Unidos con el testimonio de la esposa de uno de ellos y otros recursos dramatúrgicos que enriquecen la obra y el mensaje que se intenta transmitir al mundo.

El olor de mi tierra:

Programa que refleja la nostalgia y el desarraigo que enfrentan los emigrantes. Cuenta con los testimonios de la poetisa Carilda Oliver Labra, de un joven que emigro de Cuba en los años 90 y varios especialistas en filosofía y psicología.

Collage de sueños y soledades:

Muestra la crisis que se presenta en la adolescencia femenina con el testimonio de dos jóvenes que han enfrentado crisis muy diversas y cuentan desde la convivencia con sus padres que viven fuera de Cuba hasta sus relaciones sexuales.

La honda de David:

Programa que analisa con profundida la violencia como un fenómeno  existente en el barrio Villa Alegre de Sagua la Grande y que es tan universal como el propio hombre.

Un camino más allá de la Jungla:

Programa dedicado a Wifredo Lam y la visión de un grupo de jóvenes pintores sagüeros que ya tienen renombre nacional.

El silencio de una vida:

Programa que dirige su atención a la vida de un niño que se le diagnosticó Muerte encefálica, pero que tanto la madre como algunos especialistas mantienen las esperanzas y luchan por garantizar la calidad de vida del pequeño. Cuenta con testimonios desgarradores de la madre y muy objetivos y profundos por parte del especialista invitado.

Aquí está el Guerrillero:

Programa dedicado al Che, con la utilización del poema de Mirta Aguirre, testimonios de Fidel Castro y fragmentos del diario del Che en Bolivia.

miércoles, 22 de octubre de 2008

La última visita de Lam a la Jungla.

Por:  Yoel Rivero Marín. No hay comentarios: Enlaces a esta entrada

Barrios y repartos de Sagua la Grande.

Especialista: Raúl Villavicencio Finalé.

Aclaremos primero que los barrios son aquellas partes de las ciudades que se forman, sincrónica o diacrónicamente, bordeando por circunstancias diversas la población original. Indistintamente son creados por clases pudientes a las que se les permite construir a barlovento de la ciudad y por clases muy humildes, que también quieren incorporarse al desarrollo social urbano pero a las que se les deja ubicarse a sotavento del asentamiento más importante lugar este donde forman los barrios marginales.
En Sagua la Grande el barrio más antiguo surgió en la margen derecha del río, frente al primer caserío de la margen opuesta. Entonces no existían diferencias sociales entre ambas concentraciones poblacionales y fue bautizado por motivos religiosos como Barrio San Juan. El acceso entre ambos puntos se efectuaba indistintamente a través del vado o aguada del río, que también conducía a Santa Clara, o mediante un andarivel flotante que poseyendo un mecanismo de sogas atadas a ambas márgenes permitía su fácil traslado de un lado al otro del río. Sus límites se localizan a la izquierda de toda la Avenida de Gómez y el río.El llamado barrio La Gloria al este de la ciudad, y del cual no existe documentación histórica alguna, existe como caserío desde el mismo nacimiento del poblado, pero su máximo crecimiento se produjo posteriormente al triunfo de la Revolución. 
El barrio que hoy conocemos como Pueblo Nuevo tiene su origen a mediados del siglo XIX pero no es hasta la eliminación de la esclavitud en 1886 en que se va a poblar definitiva y fundamentalmente con personas de la raza negra, adquiriendo entonces un carácter marginal y humilde. Primero se llamó Tetúan, después de la independencia fue rebautizado como Baire pero se le conoce como Pueblo Nuevo. Sus límites se localizan a la derecha de toda la Calzada de Backer y la vía férrea que conduce a Isabela
El barrio de Villa Alegre surge inicialmente muy cercano a la población inicial como reparto de clases acomodadas pero después de 1886 ocurrió un proceso de incorporación de pobladores similar al de Pueblo Nuevo para adquirir a partir de entonces y hasta el triunfo de la revolución la condición de barrio marginal. Sus límites se encuentran entre la vía férrea que conduce a Santa Clara y a la izquierda de toda la Calzada de Oña.
Al suroeste de la ciudad existió un barrio que en la actualidad ya perdió el nombre, Rodas a fines del siglo XIX y Yara después de la Independencia. Su origen está más bien vinculado al contacto que se establecía con Santa Clara cuyo sentido se fue trasladando desde el vado que permite el cruce rumbo norte hacia otros cruces que se fueron estableciendo más al Este y al Sur. Sus límites existieron desde la Calzada del Cementerio Viejo, el río y la calle de Salvador Herrera aproximadamente. 
Los llamados repartos residenciales de menor tamaño se fueron formando de manera más tardía desde principios del siglo XX, pero no es hasta después del triunfo de la Revolución en que crecen aceleradamente.
El reparto Oña se ubica entre la carretera a Finalet y la carretera a Playa Ubero. Tuvo en sus inicios, por su posición a barlovento, un asentamiento exclusivista de familias muy ricas, propietarias de los mayores negocios de la ciudad, lugar donde construyeron los lujosos chalet que aun perduran. Hoy se asientan en él familias de trabajadores en general. El reparto Laredo era un caserío muy pequeño antes de la Revolución. Siempre han vivido en él familias de humildes y sencillos trabajadores. 
Y por último el reparto Victoria, el más sureño de la ciudad, ocupado también desde el principio por familias de alto poder económico. Actualmente es ocupado por familias de trabajadores en general. 

martes, 21 de octubre de 2008

Academias de música en Sagua la Grande. Un privilegio otorgado por la historia.

Por: Lic. José  Luís Pérez Machado

El fenómeno pedagógico musical saguero tiene sus antecedentes en la Academia “Aurora” del Maestro Costa Sureda en el año 1860, de ella emergió una generación responsable de multiplicar en el futuro la enseñanza de la música, por eso desde los albores del nuevo siglo se produce una explosión de centros de instrucción musical, ya para la primera década del siglo XX existían 19 academias de música, todas ellas eran centros adjuntos de conservatorios nacionales lo que le garantizaban dar créditos válidos avalados por el Ministerio de Educación, Conservatorios Nacionales como el de Hubert de Blank. Falcón, Peyrellade entre otros rectoreaban a estos centros sagueros que impartían programas muy actualizados en la enseñanza musical en materias como historia de la música, solfeo, armonía, piano, todos los instrumentos de viento, de cuerda, además de canto y declamación. Estos centros eran exclusivos porque cobraban la matrícula y sus lecciones, además de los derechos a exámenes y títulos, por su puesto que los uniformes y materiales también corrían por parte del alumnado, sin embargo nunca escaseó la matrícula. Contaban con un riguroso régimen de disciplina a través de su reglamento y sus documentos de secretaría eran muy detallados, llevando cada nota de todos los estudiantes. Llama la atención que entre las 19 academias sagueras sólo una no era dirigida por mujeres y que los claustros predominantemente estaban formado por profesoras, muchas de ellas frutos de estas academias. Estos centros tenían una sólida promoción a través de la propaganda gráfica de imprenta y en la radio.
Sobresalen dos entre el resto de las academias, me refiero a la Academia Conchita Rodríguez y al Instituto Musical Fabre, adjuntos a los conservatorios nacionales Falcón y Hubert de Blank respectivamente, ambos centros fueron fundados en el año 1904 y perduraron hasta después del triunfo de la revolución por lo que son responsables de la formación de varias generaciones de músicos sagueros que han dado gloria a esta ciudad, estos centros se caracterizaron por ofrecer conciertos y concursos públicos de graduación de sus estudiantes no sólo en sus predios, sino en los teatros y plazas públicas de la villa lo que le permitía promover la música de diversos géneros y formatos desde estudiantinas y rondallas, agrupaciones de cámara, recitales de piano de hasta doce manos y estampas populares de alta calidad.
Podemos afirmar que esta ciudad tiene una fuerte tradición en la enseñanza musical que es antecedente de todo el desarrollo musical que tiene nuestro pueblo hoy y de célebres figuras sagueras dentro de la cultura cubana.

Las Bandas de Concierto en Sagua la Grande.

Por: José Luís Pérez Machado.
 
La Banda constituye el primer encuentro del hombre con la música de concierto, sí, porque esta agrupación musical conjuga la música culta con el acto de apreciación musical en una actividad muy antigua que responde al nombre de retreta, ese concierto público al aire libre donde personas de cualquier edad, nivel cultural y posición económica puede disfrutar de piezas clásicas del repertorio universal y cubano y también de sabrosos ritmos populares.
Específicamente con el caso saguero existen algunas disquisiciones acerca de la fundación de la primera Banda de Concierto, pues la bibliografía registra como fecha fundacional el año 1904 cuando ciertamente fue nombrada la Banda Municipal de Concierto, pero mucho antes, desde el año 1888 hay evidencias de la existencia de bandas de conciertos, primero integradas por elementos del ejército español, más tarde por miembros del Cuerpo de Voluntarios y sucesivamente pertenecientes a otras instituciones como el Cuerpo de Bomberos hasta acriollarese definitivamente con músicos sagueros. Cuando ocurre la extensión del movimiento de enseñanza musical en las numerosas academias se manifestó una multiplicación de este tipo de institución, pues prácticamente cada academia formó su propia banda de conciertos.
Lo que ocurre es que en el año 1904 fue aprobado por la alcaldía el nombramiento oficial de la Banda Municipal la cual sería financiada por el gobierno de la villa a quien representaría oficialmente, la agrupación seleccionada fue la Banda del Cuerpo del Bomberos.
La bandas de concierto y específicamente la Banda Municipal han trasmitido su repertorio de forma popular a través de las retretas, desfiles, marchas y actos oficiales por cualquier tipo de acontecimiento. Sobresale el concierto de bienvenida ofrecido al pie del puente “El Triunfo” por la Banda Municipal el 1º de enero de 1899 al General José Luís Robau al frente de su Brigada Sagua, ocasión para la que su director Antonino Fabre Rueda compuso especialmente la marcha “Libertad”. Muchos han sido los directores que han transitado por esta decana agrupación, los Maestros Oriol Costa, Marquéz Meyer, Manuel Costa, Antonino Fabre, Guillermo Cuellar, Enrique Sánchez, José Luís Abreu, Conrado Morales entre otros.
No ha habido un acontecimiento en Sagua en que la Banda no ha estado presente, desfiles por el primero de mayo desde la seudo república, por el 10 de Octubre, paradas martianas y otras fechas históricas hasta nuestros días, en actos de reafirmación revolucionaria, veladas y galas y por supuesto las tradicionales retretas que cada domingo siguen alimentando el espíritu de los sagueros en nuestro parque.


domingo, 19 de octubre de 2008

¿Colón llegó al territorio indígena que le pertenecía a la antigua jurisdicción de Sagua la Grande?

Por: Yoel Rivero Marín.
Navegábamos con rumbo sur, cuando al anochecer del sábado 27 de Octubre avistamos una nueva tierra.
Durante la noche una molesta lluvia nos impide el desembarco, por eso esperaremos el próximo día para tomar posesión de este territorio.
Amanece, es domingo 28 de Octubre. Un hermoso espectáculo nos ofrece la naturaleza cuando avanzamos por las aguas de este puerto; a cada lado de la costa se alzan empinados árboles de verde follaje, cientos de aves de multitud de colores revolotean y alzan sus trinos al viento. Las palmas mecen suavemente sus hojas.
Ya en tierra, avanzamos hasta un lugar donde hay dos casas de las que huyen despavoridos sus moradores… las casas son amplias y según parece las habita un buen número de personas. Hay redes hechas con hilos de palma, anzuelos de hueso y otros avíos para la pesca.                                                       
Regresamos a la barca que nos ha llevado hasta la costa y nuevamente navegamos río arriba un buen trecho.
El escenario que nos presenta es semejante al anterior. El almirante exclama: ¡Es la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto!”.

Este pudiera haber sido el testimonio de algunos de los tripulantes que junto a Cristóbal Colón llegó a las costas de Cuba en el mes de Octubre de 1492.
En el libro de Antonio Miguel Alcover sobre la historia de Sagua la Grande publicado en 1905 su autor afirma que casi todos los historiadores y geógrafos modernos que se han ocupado de los viajes de Colón, han dado en fijar este río por el cual navegaron los conquistadores en distintos puntos de nuestra carta geográfica, sin dejar totalmente claro hasta donde efectivamente llegó Colón por el Norte de nuestra tierra.
El historiador D. José María de la Torre en su mapa de Cuba indígena, da al territorio siboney el nombre de “Sabana o Sabaneque”. Si aceptáramos la hipótesis de que Sabana o Sabaneque constituyó una sola provincia indígena, desde luego que tendríamos que consignar con satisfacción y orgullo (afirma Alcover) que, si bien el excelso descubridor del nuevo mundo no llegó precisamente al lugar donde se levanta Sagua, al menos pisó el territorio que, en la división indígena de Cuba, le correspondía en parte a lo que era la antigua jurisdicción de Sagua. Cristóbal Colón cuando más, llegó al punto que se llama hoy "Laguna de Morón" incluido en un antiguo cacicato que afirman los antiguos historiadores que llevaba por nombre Sabaneque. 
Aún cuando la historia esté sujeta a una lamentable dosis de especulación, La Sagua indígena también tuvo un papel importante desde el propio descubrimiento de Cuba.


¿Hachas de mano en Cuba?

Por:  Yoel Rivero Marín

“Si el hombre americano no ha nacido en América, debió por lo menos ser tan antiguo en ella como el europeo en Europa”                

                                                                                                   Eugenio Sánchez de Fuentes.

En la mayoría e los casos hacer un viaje conlleva a un sinnúmero de hallazgos que pueden convertirlo a uno en una especie de arqueólogo buscando en eslabón perdido. Y no fue precisamente el eslabón lo que encontré recientemente muy lejos de mi tierra sagüera, sino uno de los pocos libros que se le han editado a los escritores e investigadores de la Villa del Undoso en los últimos años. Se trata del ensayo “¿Hachas de mano de Cuba?”. Esta pregunta se la hace el historiador de Sagua la Grande, Raúl Villavicencio Finalé, licenciado en historia y quien encabeza el gabinete arqueológico del CITMA, que se ocupa del estudio de la zona centro norte del país. 
Tristemente cuando lo tuvimos a nuestro alcance en la ciudad, los pocos ejemplares que llegaron se agotaron inmediatamente y aún cuando lo había hojeado, no tuve la oportunidad de tenerlo en mis manos hasta hoy. Como el mismo Villavicencio en la introducción del texto dijera: “La publicación de este trabajo podrá considerarse como un modesto aporte al desarrollo de la arqueología nacional siempre y cuando sea capaz de promover el sano debate científico.”
La polémica que ha generado la investigación del grupo que radica en la ciudad ha sido de proporciones internacionales y tiene numerosos seguidores que apelan a las pruebas que indican la asociación de este tipo de herramientas con huesos de animales extintos que existieron hace más de 30 mil años y la existencia de estos bifaces o hachas de mano en el viejo continente con un millón de años de antigüedad, e incluso el límite de estos útiles líticos en Europa es de 35 mil años antes del presente. Aún cuando las pretensiones de la investigación no sea hasta el momento afirmar que el hombre en Cuba tiene esta edad, si confirma que hay que repensar la prehistoria cubana, los libros escritos hasta hoy se han de ajustar a tales hallazgos.
Desde fines de la década de los 80 el grupo de prospección arqueológica existente en esta zona central de la isla ha detectado 521 sitios arqueológicos, de los cuales muchos están relacionados con las hechas de mano o con los proyectiles semiesféricos que tienen un fechado mucho más antiguo que las primeras.
En el texto de Raúl Villavicencio se plantea una hipótesis sobre cómo llegaron los hombres que portaron tales herramientas desde el viejo mundo hasta Cuba y las similitudes que tienen las hachas hechas en Europa y las que se hicieron en la región de Villa Clara.
Los detractores de esta investigación sólo tienen una defensa cierta, aún no se ha podido asociar este tipo de herramienta a huesos humanos. Pero dado las características medioambientales de la isla sería algo realmente imposible, pues el clima borraría cualquier vestigio óseo con tal antigüedad, a no ser que alguno de estos hombres llegara a caer en las posas donde se han encontrado algunos de los huesos de animales que se asocian con esta rudimentaria industria lítica que se afirma existió en Cuba. Pero las decenas de hachas halladas pueden asegurar que no se trata de la casualidad y mucho menos de la invención o la especulación. La mayor parte de estos artefactos se les puede encontrar en estos momentos en los museos de los diferentes municipios que se ubican en la región y en el Centro Arqueológico de Sagua la Grande. Esta cuidadosa investigación, lejos de pretender alarmar a los estudiosos del tema, aspira a poner en sus manos y en las de cualquier lector un serio análisis que será, sin dudas, estímulo para las viejas y nuevas generaciones de arqueólogos cubanos. 
He tenido la oportunidad de conocer bien de cerca todos los detalles de esta investigación, y ahora, gracias a la búsqueda por cada librería que se encuentra en mi camino, he podido hallar el libro que una vez se me fue de las manos en una Feria del Libro que llegó a la Villa. Esta fue una tirada de solo 600 ejemplares de la editorial “Capiro” de Santa Clara, así que puedo considerarme afortunado al tener uno de ellos en mi colección. 

sábado, 18 de octubre de 2008

Museo de la música "Rodrigo Prats"

Por:  Yoel Rivero Marín.
Muchos de los trabajos que publicamos en este blog dedicados a la historia de la música en Sagua la Grande nacen desde una acogedora casa colonial ubicada en Solís No 170 entre Maceo y Martí, Sagua la Grande, Villa Clara. Se trata del Museo de la Música “Rodrigo Prats”, esta institución cultural de la Villa es prácticamente única en el interior de Cuba y tiene el privilegio de contar con el patrimonio histórico de grandes de la música cubana nacidos en esta tierra.
La edificación que ocupa el Museo de la Música es una muestra de la vivienda colonial sagüera de finales del siglo XIX. Se describe por primera vez en las escrituras en 1881.
En ella vivió el médico sagüero Eduardo Francisco Rodríguez, llamado “El médico de los pobres”, padre de Concepción Rodríguez Dios (Conchita), eminente pedagoga musical.
En 1988 comenzó la rehabilitación para la función actual. Se inauguró el 8 de diciembre de 1992. La edificación posee planta en C, con dos crujías paralelas a la calle al frente, dos del mismo modo en la parte posterior y una lateral. La fachada posee rejas de hierro forjado terminadas en piñas de hierro fundido muy decoradas en la parte superior e inferior en comparación con otras de la misma época caracterizadas por la sencillez en el diseño. Posee guardapolvos en forma de arco rebajado. En el interior sobresalen los vitrales en forma de arco de medio punto, elaborados con vidrio de múltiples colores.
Se encuentra abierto al público todos los días y lo pueden visitar todos los habitantes del planeta, en él podrán reencontrarse con las raíces de Antonio Machín, Jaime Prats y muchos otros que son hijos de Sagua la Grande.


El Escambray, turismo ecológico también para los sagüeros.

Fotos y texto: Yoel Rivero Marín.
Cuando de hacer turismo se trata los sagüeros generalmente pensamos en pasar unos días en alguna instalación hotelera o de campismo, y sobre todo soñamos con disfrutar de las existentes en el Escambray, región montañosa del centro de Cuba con una belleza inestimable.  Tanto se pudiera decir de este lugar que aún no me siento en condiciones de encontrar las palabras apropiadas para describir los lugares que tuve la oportunidad de visitar en estos días cuando el propietario de este blog también tuvo su momento de vacaciones, por tal motivo me acojo a la máxima que asegura que una imagen vale más que mil palabras para regalarle a todo aquel que llegue a este sitio una parte de la magestuosidad natural de la que fui testigo.


Hotel "Hanabanilla", la presa del mismo nombre y el sitio de recreo "Río Negro"





Cascadas del Nicho, vista desde el mirador y una parte de la vegetación del lugar donde se destaca nuestra flor nacional "La mariposa". Es una región bien intrincada dentro del Escambray del centro de Cuba, pero vale la pena encontrarse con él, realmente yo sin pensarlo dos veces lo incluiría dentro de aquellos lugares a los cuales ha de ir todo ser humano al menos una vez en su vida.

lunes, 13 de octubre de 2008

Sagua está viva porque sigue siendo Grande.

Por:  Yoel Rivero Marín.
¿Quién me va a decir que Sagua la Grande está muerta?, si lo afirma cualquier ciudadano del mundo estoy en condiciones y tengo todos los argumentos verbales y visuales para rebatir su osadía, pero si lo dice un sagüero, sólo me queda compadecerme de él, porque ha perdido su triste vida sin saber donde nació. La grandeza de esta ciudad con 196 años siempre se impondrá señoras y señores. Ayer, hoy y siempre el corazón de esta tierra latirá estremecedor y en cada una de sus sacudidas temblarán aquellos que la piensen o la sueñen en estado de coma.  
El contexto cultural, político e histórico de un pueblo cambia con su gente, evoluciona, acumula nuevas experiencias y vivencias. La ciudad adquiere nuevos sueños, nuevas son las motivaciones de las personas que viven en ella y aún cuando el tiempo pase y se haga sentir en cada una de las piedras que la conforman, esa ciudad está viva; viva porque miles y miles de personas transitan cada día por sus calles, hacen por ella y se sienten orgullosos de habitarla. 
Sagua la Grande está viva, y lo puede asegurar todo aquel que se sienta en el parque “La Libertad” y es testigo del ir y venir de los sagüeros que con menores o mayores posibilidades están aquí, que aquí lloran y ríen, trabajan, sudan, luchan y se imponen a todas las adversidades, desde aquí pueden decir lo que piensan y desde este rincón de la geografía cubana son capaces de amar una tierra preñada de historia. 
Como dijera el apóstol, el sol tiene manchas, pero más allá de esos puntos, está el calor que emana y nos hace fuertes, está la luz que nos guía y nos permite ver la verdad de las cosas. 
La Villa del Undoso siempre ha disfrutado de una vitalidad envidiable desde su propia fundación, creció hasta convertirse en una de las ciudades más importantes de la región central de Cuba, se sintió viva cuando dio a luz a su Lam, a su Mañach, a su Albarrán, a su Solís, a su Jaime y Rodrigo Prats, se sintió viva cuando abrieron los ojos cada uno de los cientos de miles de hombres y mujeres que han nacido en esta tierra durante casi 200 años, se siente viva hoy con su Conchita, con su Sosabravo, con su Villavicencio, con sus miles de jóvenes que desde las más disímiles posiciones crecen orgullosos de ser sagüeros y sueñan un día hacer su propia historia… Pero tristemente Sagua la Grande se sintió muerta cuando miles de sus hijos murieron en la despiadada reconcentración de Weyler, se sintió muerta cuando cayeron heroicamente los valerosos jóvenes del 9 de abril.
Sagua la Grande está viva más allá de lo que digan unos pocos que no saben disfrutarla, que no saben vivir a plenitud en su tierra y sobre todas las cosas que no saben amarla.

sábado, 11 de octubre de 2008

En Sagua la Grande no se olvida el humor de Chaflán.

Por: Yoel Rivero Marín.
En Cuba los bebés recién nacidos después de las nalgadas de rigor ríen y ríen en una carcajada interminable que se incorpora a la nacionalidad, y aunque no se marca en la inscripción de nacimiento, nada podrá borrar ese signo del buen humor del isleño donde todo es motivo de risa, porque este es un país donde las únicas arrugas que se admiten como inevitables son las evidencias de un ser riente.
Con Sombrero o sin sombrero como fraseara nuestro inigualable Argelio García (Chaflán) los cubanos nos reímos hasta de nuestros propios problemas, y es algo que he dicho más de una vez y me jactaré de decirlo toda la vida. Precisamente, ese genio del humor cubano mueve mi atención en este comentario, el cual surge de dos programas radiales que se le dedicaran en la emisora Radio Sagua a este paradigma del humor en la isla. Argelio cuando comenzó sólo quería ser locutor y como los locutores de entonces, y muchos de ahora, eran sólo eso y nada más, él buscó la guía en aquellos que pretendían ser animadores y fue así que le fue incluyendo a su trabajo adornos de comicidad que poco a poco fueron creando a Chaflán.
“Son tantos los factores que hay que tomar en cuenta para hacer una vida artística, ya sea locutor, ya sea humorista, animador, cualquier trabajo, yo pienso que el trabajador, el mejor trabajador, es el que más amor pone a su trabajo”. Así lo afirmó Chaflán y así lo cumplió durante más de 50 años de vida artística, donde logró hacer el humor de la forma más seria del mundo. “Un artista, hoy, llámese como se llame, resida donde resida,- yo he tenido dificultades con estas cosas que digo - , porque no creo que hay artistas A, B y C; yo creía que había nada más ¡artistas!, artistas con mayor experiencia, con mayor conocimiento y con mayor efecto en el público”.
Asegura Chaflán en entrevista que se le realizara cuando cumplió sus 50 años de vida artística en 1990 aseguró: “No creo que haya crisis artística, lo que sí debíamos todos poner un poco más de interés al compromiso que establecemos con el respetable público”.
Chaflán ha llegado a los cubanos de ayer y de hoy por todas las vías posibles, vio nacer a la televisión en Cuba en 1950, le dio nuevas dimensiones de respeto y profesionalidad a los espectáculos humorísticos de cabaret, hizo radio como ningún otro.
- Chaflán, ¿De dónde sacas los chistes?
-“Los chistes los hago en… Bueno, los chistes se hacen mucho de… del mismo público. Hay cuentos viajeros, hay cuentos que a mí me han hecho entre tres intérpretes. Una vez me hicieron un cuento en Viet Nam, entre tres, porque el que se lo sabía era alemán, tenía que decírselo en alemán al vietnamita. El vietnamita no sabía alemán , tenía que decírselo al otro vietnamita u el vietnamita decírselo en español. Cuando aquello sufría cuatro traducciones, ya aquel cuento me llegaba a mí que no sabía a nada; pero asómbrate de eso, el cuento yo me lo sabía también.(Se ríe)
Chaflán nació en Placetas, pero Villa Clara entera fue su cuna, es como aquellos fenómenos que nace uno cada muchos años y en una región diferente del planeta, Méjico tuvo a su Cantinflas, Estados Unidos a su Chaplín y Cuba a su Chaflán.

CONVOCATORIA DEL CUARTO EVENTO NACIONAL LA RADIO EN LA COMUNIDAD.


Por el privilegio de haber sido los sagüeros los ganadores indiscutibles durante todas las ediciones anteriores del Festival Nacional de Radio Comunitaria, lo cual merece un comentario en el transcurso del evento, publicamos en este blog la convocatoria del festival de este año, donde varios serán los sagüeros que participarán, incluyendo dos de los jurados del mismo.


Convocatoria:

Con el objetivo de realzar el papel y la función de las emisoras  municipales dentro de sus comunidades, la Asociación Hermanos Saíz y  la Emisora Municipal La Voz de Yaguajay, en coordinación con el  Sectorial de Cultura y Arte, la Emisora Provincial CMGL Radio Sancti  
Spíritus, y la Unión de Jóvenes Comunistas, convocan a todos los  realizadores jóvenes de las emisoras municipales del país a participar  en el Segundo Evento Nacional La Radio en la Comunidad.
Se participará con arreglo a las siguientes bases:
En el evento se aceptarán todas las realizaciones radiales que mejor  reflejen los valores culturales de la comunidad que representan.
Pueden participar todos aquellos realizadores de las emisoras  municipales del país, sean o no miembros de la AHS, menores de 35 años.
Se podrá presentar propaganda, programas no dramatizados unitarios y  todos los géneros periodísticos, siempre y cuando reflejen la cultura  local.
Todos los trabajos deben estar acompañados de su guión.
De estos trabajos se seleccionarán algunos que por sus características  se incluirán en la tira de programación de La Voz de Yaguajay durante  los días del evento; además se realizarán talleres teóricos, asimismo  se impartirán conferencias magistrales sobre la radio comunitaria  
contemporánea y otros temas importantes relacionados con la cultura y  la radio.
Habrá además presentaciones de libros, conciertos y aperturas de exposiciones.
Las diferentes instituciones involucradas con el evento entregarán  premios también a las mejores realizaciones radiales.
Se otorgará un Gran Premio a la mejor realización radial presentada  
consistente en $1500 pesos MN y un Premio de la Radio, con un valor de  $1000 pesos MN.
Las obras deben enviarse a:
Emisora La Voz de Yaguajay.
Calle Martí No. 50 A
Yaguajay Sancti Spíritus.
Telef. (0141) 55 24 81.
Correo electrónico: cmgb@enet.cu radioyag@yag.co.cu
El plazo de admisión de los trabajos será el 20 DE OCTUBRE DE 2008.
El evento se desarrollará del 1 al 4 de NOVIEMBRE de este año.
El Comité Organizador se compromete con el regreso a su provincia.
En este encuentro participarán personalidades de la cultura y la radio  
de Sancti Spiritus y del país, así como jóvenes creadores destacados.

viernes, 10 de octubre de 2008

La leyenda del Sábalo en el Río Sagua la Grande.

El caudaloso río Sagua tiene su parte más profunda al comenzar la calle Colón, antiguamente calle Real, y era aquella parte profunda del río la que los antiguos sagüeros llamaban “Charco del Sábalo”. Entre ellos había la creencia de que allí habitaba un sábalo de grandes dimensiones; muchos pescadores que lo vieron le calculaban un tamaño y peso enormes.
Era un pez que no intentaba hacer daño, jamás hizo mal a alguien y cuando estaba cerca de la orilla o en la superficie del río y se aproximaba algún hombre o animal, el ruido de las aguas denunciaba que un cuerpo de gran peso se revolvía en ella, y lentamente se alejaba, calmándose las aguas.
Durante el día se ocultaba en la oscuridad que proyectaban los güines que crecían espesos en la orilla del río, o debajo del cantil que tenía el charco en su parte más profunda.
Aseguraban los vecinos que de noche se oían grandes bufidos que daba el animal al salir de las aguas.
Cuando perseguía a una lisa u otro pez para alimentarse y se acercaba a la orilla por “Paso Real”, la ola o marejada que levantaba en las aguas era sorprendente.
Varias personas intentaron pescar al sábalo, pero él no le hacía caso a la carnada que le tiraban. Un día un pescador famoso, y gran nadador sagüero llamado Pepe Artigas, se propuso pescarlo, pero con un arpón. Cuando lo tuvo al alcance de su poderoso y certero brazo, el taimado sábalo le dio un coletazo al agua empapando al pescador, y lo único que este pudo lograr, fue arrancarle una gran escama, que era del tamaño de un plato pequeño.
Parece que con el transcurso de los años el sábalo, aprovechando una de las crecidas del río, se fue al mar y no se le vio más. El único recuerdo que se guarda de esta leyenda, es el nombre que se le dio a ese lugar del río: El Charco del Sábalo.


La leyenda de Cayo La Vela

Al este del bellísimo puerto de Isabela de Sagua y a quince millas de distancia se encuentra situado un solitario cayo nombrado La Vela. Este cayo solitario y aterrador a la vez, ha servido y sirve aún de refugio a los marinos cuando las tempestades los han sorprendido en las inmensidades del mar.
Desde tiempos remotos las mentes de nuestros hombres, impulsados por la sed incontenible de oro, idearon el medio de poseer dicho tesoro, ellos se fundaban en que los corsarios y piratas, después de prolongadas expediciones, utilizaban inteligentemente los lugares apartados y solitarios como es el caso de este cayo, para sepultar el botín del que se apoderaban. Por esta razón también se le conoce como cayo del tesoro.
La superstición de nuestros convecinos llegó a tal grado, que todas sus conversaciones se relacionaban con el tesoro del cayo. Los marinos contemplaban sobre cubierta las bellezas de las aguas y como si estas, conocedoras de que su pensamiento era para el capital del cayo, tal parecía que sus olas convidaban con ecos murmurantes a que no se arrepintieran y siguieran adelante, para que sus ambiciosos pensamientos se convirtieran en palpable realidad.
Muchos de ellos, sugestionados por esta idea, encontrándose próximos al cayo, habían oído voces de seres del más allá que los incitaban a que hiciesen excavaciones para que se apoderasen del ansiado tesoro. ¡Hasta hora determinada les fijaban! Como las 12 de la noche, hora que según personas supersticiosas es la marcada por esos oscuros seres para venir a contemplar las bellezas de nuestro mundo.
En la actualidad el cayo de la leyenda es un pedacito de tierra solitario en el medio del mar, sirviendo de albergue a pescadores y carboneros que acuden a él como medio de refugio para realizar su trabajo.
Quedarán hasta la eternidad las excavaciones realizadas en aquellos tiempos por las manos vulgares de ambiciosos de oro.

Terminal de Ómnibus y Trenes en Sagua la Grande.

Por: Yoel Rivero Marín.

Cada año, en la rememoración de los hechos por la gesta del 9 de abril los habitantes de Sagua la Grande se reúnen frente a la Terminal de Ómnibus y trenes de la ciudad con especial emotividad, pero concientes solo de que esta edificación tuvo también un papel en la huelga. La historia real de esta histórica Terminal se remonta muchos años atrás. El ir y venir de la gente de esta tierra ha estado ligado indisolublemente a esa edificación y el reloj que la corona ya no es seguido ni por los ómnibus, ni por los trenes y mucho menos por las personas que pasan a su lado cada día sin mirar con respeto el legado que encierra la misma. La primera estación fue terminada bajo la dirección del Ingeniero Don Fermín del Monte 30 de mayo de 1855. El 5 de Febrero de 1884 fue construida la Terminal del Ferrocarril actual que fue ampliada en las primeras décadas del XX. Muros de mampostería, cubierta de tejas (la partes originales) y posee dos niveles constructivos. El primer nivel es utilizado en labores de expendio de boletos, descanso de pasajeros, baños públicos, posta médica, comunicaciones ferroviarias, administración, almacenajes, y actividades gastronómicas. En el segundo nivel se desarrollan actividades de tipo administrativo y financiero, además del hospedaje temporal de trabajadores. Posee jardines al frente con un cercado de protección que indican el acceso vehicular. Su carrilera genera un andén todo techado. Todos los vanos presentan arcos rebajados, logrando el cierre con puertas de madera. Los balcones que aparecen en el segundo nivel poseen barandas de metal con un complejo grado de diseño y pasamanos de madera. De la fachada sobresalen tres volúmenes El volumen central presenta balcones en el segundo nivel y un frontón con un reloj mecánico. La tradicional cubierta de tejas vierte el agua hacia la fachada frontal y posterior evacuándola por bajantes. Este edificio se encuentra ubicado paralelamente a la actual calle Máximo Gómez, esquina a Maceo. En la actualidad han sido varias las reparaciones que se le han hecho a la edificación pero ninguna ha podido evitar que el paso del tiempo y de los hombres se haga notar, la segunda planta del edificio está inhabilitada totalmente y los recursos para darle vida nuevamente no existen. A la cara de la Terminal se le mantiene pintada, aún sin los bellos jardines que la engalanaban y que tanto recuerdan los sagüeros de entonces, pero la espalda, todo parece indicar que se le ha olvidado a los sagüeros y el deterioro que muestra es doloroso. Más de 120 años de historia merecen ser rescatados, pues la solidez de la edificación es impresionante y con ayuda puede ser testigo del ir y venir de muchas generaciones de sagüeros en el futuro. 

Fuente:
-Delbert García Mario O, Ruiz Valdés Miguel, Cué Bóveda Ricardo, Rueda Monzón Lidia, Breve Historia del Ferrocarril en Cuba y su repercusión en Sagua la Grande: Trabajo investigativo

Sagua la Grande tiene su "Hotel Embrujado".


Esta es la leyenda de un Hotel deshabitado que existe en la calle Carmen Ribalta, frente al parque “El Escolar”. Hace años vivían en el hotel innumerables personas, pero poco a poco el hotel fue decayendo más y más hasta que quedó vacío. Solo personas deseosas de la soledad vivían en él.
Cierta vez se mudó allí un hombre cuyo nombre desconozco, pero que las personas le llamaban “Panterita”. Este, junto con su amante se hospedaron largo tiempo en dicho hotel. Sucedió que un día Panterita sospechó que su amante le era infiel, hasta que llegó a lo cierto. Una noche en su cuarto la llamó, le echó en cara su infidelidad y dándole terribles puñaladas la mató.
Esta, al sentirse herida, gritó espantosamente. Los vecinos al oírla llamaron a la policía que al llegar encontraron solo el cadáver de la mujer, pues él había desaparecido.
Por este hecho se asegura que en esa casa se oyen gritos iguales a los lanzados por la víctima y es motivo para que nadie quiera vivir en dicho edificio.
Hace unos meses vivió allí una familia que, al mudarse, aseguró que en dicha casa existían almas en pena. Hoy, aún cuando las familias que viven allí no creen ni en fantasmas ni en aparecidos, todo el que pretende mudarse para el mismo lo piensa más de una vez, no sólo por el deterioro del inmueble, sino porque aún continúa la leyenda de los terribles gritos que se escuchan en la media noche.


La Villa de Paris. Calle Céspedes 193. Sagua la Grande.

Por : Yoel Rivero Marín.
Cuando paso cada día por la Calle Céspedes y me detengo en la edificación que lleva el número 193 en la esquina de la Calle Maceo, realmente pienso como fue aquella edificación que remonta los años y hoy tiembla ante el futuro que le viene encima.
En 1920 fue construido El Palacio Fernández y Hermanos a un costo de 230 000 pesos cuyos propietarios fueron Alfredo y Arturo Fernández. El inmueble consta de 4 niveles y funcionó como almacén de tejidos “La Villa de Paris” el primer nivel, los tres pisos altos divididos en 36 apartamentos sirvieron de viviendas. Las puertas y ventanas de las fachadas están seguidas de balcones balaustrados que vuelan hasta un metro de distancia, los cuales combinan con el pretil de la azotea que es también balaustrado y de diseño semejante. Cada nivel presenta un tipo de decoración diferente en la fachada apoyada en el uso de motivos que se repiten longitudinalmente. La caja de escaleras que figura como acceso principal se encuentra situado frente a la calle Céspedes y proporciona en su diseño el detalle que identifica estilísticamente al edificio dentro del eclecticismo. Es el edificio de apartamentos más alto de la ciudad y uno de los inmuebles patrimoniales de mayor expresividad. En la actualidad la primera planta pertenece a la tienda recaudadora de divisas que tomó el mismo nombre “La Villa de Paris” y el resto de los pisos desempeñan las mismas funciones para las que fueron creados. 


Las tendencias de crecimiento de Sagua a partir de su núcleo poblacional en el siglo XIX.

Especialista: Raúl Villavicencio Finalé

A partir de una concentración importante de viviendas que se había creado en 1817 entre las que hoy son las calles de Maceo, Ribera, Colón y Clara Barton. ocurrió primero una tendencia de crecimiento hacia la ribera opuesta del río lugar este donde se formó después el Barrio de San Juan. Este contacto entre ambas márgenes se realizaba aprovechando la aguada o bajo que el río tiene al final de la calle Clara Barton pero se hizo necesario crear más facilidades para el tránsito entre los dos puntos geográficos. El pequeño “Puente de Isla Verde” superó la incomodidad que representaba el estero existente en el lugar, pero fue en realidad el “Andarivel”, gran balsa flotante de madera que recorría varias veces al día el trayecto entre ambas márgenes, el que solucionó más cómodamente el problema. El mismo funcionó en el mismo trayecto que hoy ocupa el Puente del Triunfo.
Al permitírsele a Sagua en 1844 exportar mercancías por su puerto en Isabela, este lugar atrajo el interés económico de los sagüeros, ocurriendo entonces un alargamiento urbano hacia el norte siguiendo la calla Real de Colón, que era entonces la ruta hacia el puerto. Fue necesario entonces superar el obstáculo que representaba el Estero de Contreras, para lo cual se construyó primero un puente de madera en 1847 y en 1852 uno de ladrillos de tres arcos bautizado como Príncipe Alfonso, que aun perdura con el nombre de puente del estero, aunque también se le conoció como puente de la concordia. 
El contacto con Santa Clara, que siempre fue muy importante para Sagua desde todos los puntos de vista, primero se hacia a través del Puente de Isla Verde y el vado del río, pero en 1860 se construyó otro puente de ladrillo y tres arcos, similar al de la salida para Isabela en la parte opuesta de la calle Real de Colón, es decir al Sur, entre las actuales calles de Carrillo y Gonzalo de Quezada. Fue bautizado con el nombre de Isabel II, reina de España y madre del Príncipe Alfonso. Esta nueva ruta a Santa Clara atrajo el crecimiento urbano en ese sentido y se hizo a partir del aprovechamiento de otro bajo encontrado en el río a la altura de la calle de Céspedes, entonces llamada Intendente Ramírez.
La salida hacia Quemado de Güines también atrajo el crecimiento del poblado en ese sentido y por último la construcción de un puente de hierro en el siglo XX sobre el río Sagua en las cercanías de Sitiecito estimuló también el sentido de crecimiento hacia el Sur.
El resto de la expansión de la ciudad la definió el surgimiento de los barrios marginales.

jueves, 9 de octubre de 2008

City Bank of New York, hoy Banco Popular de Ahorro.

Por:  Yoel Rivero Marín.

Leer, escuchar y hasta debatir el problema de la crisis global que vivimos hoy y ver una y otra vez la imagen de bancos y bancos que se desploman financieramente creó en mi la curiosidad por uno de los bancos más identitarios de la ciudad, un banco que ha guardado el patriminio de los sagüeros de ayer y de hoy.

En julio de 1910 la sociedad anónima denominada Banco Nacional de Cuba compró el solar ubicado en la esquina de Martí y Carmen Ribalta destinado a la construcción de un edificio de hormigón armado de un nivel destinado a oficinas del banco. La variante neoclásica del eclecticismo caracteriza el estilo arquitectónico del inmueble. Su fachada principal consta de un portal de ocho columnas corintias que sostienen un frontón clásico. Todas sus ventanas son adinteladas y poseen trabajos de herrería protectora y cristalería. Posteriormente El Banco Nacional de Cuba subastó sus sucursales radicadas en siete importantes ciudades del país entre las que se encontraba la de Sagua la Grande, esta fue comprada por la compañía The National City Bank of New York el 13 de marzo de 1924. Actualmente es sede del Banco Popular de Ahorro y tengo la oportunidad día tras día de verlo imponente ante el tiempo y testigo de las riquezas de esta villa. Longevo pero con la frescura original porque los hombres hemos cuidado de él.

Aún son muchas las edificaciones de mi ciudad que he de descubrir y aquel que siga mis pasos tendrá la oportunidad de hacerlo conmigo.