viernes, 5 de diciembre de 2008

Parque "La Libertad" de Sagua la Grande IV

Especialista: Raúl Villavicencio Finalé
En 1956 fueron demolidas la pérgola y la glorieta, mientras que el monumento a Casariego fue sepultado en el mismo lugar donde este se encontraba.

Ya para esa fecha, de las cuatro palmas reales que existían desde el siglo XIX, habían dejado de existir las dos del lado norte de la plaza pública, mientras que el resto del frondoso arbolado que existía desde los años 20 también fue eliminado completamente para dar un aspecto de plaza rasa, clara y abierta.
Entre las dos palmas sobrevivientes en el lado sur se construyó una plataforma rectangular con un muro protector de fondo cubierto por lajas de piedras. Al mismo tiempo, el monumento a Maceo inaugurado en 1949 fue corrido unos metros hacia la parte oeste del lugar central que ocupaba, para añadir en 1957, de manera simétrica hacia el lado este otro monumento en honor a José de la Luz y caballero.
A fines de los años 50 se añadieron los sólidos bancos metálicos que aun existen bordeando el parque y fueron sembradas las majaguas que aun existen en el lugar.
En 1976, la plataforma rectangular fue sustituida por las circulares que hoy tenemos en el mismo lugar, mientras que para saludar la celebración en Cuba del XI Festival Mundial de la Juventud se construyó en la parte central una pequeña fuente luminosa de azulejos verdes, de corta duración y cuya impronta aun se observa en el pavimento. En esta ocasión los monumentos a Maceo y Luz fueron trasladados hacia el lateral de la iglesia.

Posteriormente se añadió el arbolado central que aun existe, se añadieron bancos de aluminio más pequeños que los de los laterales y el monumento a Maceo fue trasladado nuevamente hacia el lugar que ocupa hoy, mientras que el de Luz Caballero fue trasladado para el Parque Albarrán en lado opuesto de la Iglesia Parroquial.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

3 de Diciembre, un cumpleaños con Salud.

Por: Yoel Rivero Marín.
- ¿Qué hora es?.
- Son las 12 de la noche.
Con ansias esperaba la llegada de este momento, en él confluían dos motivos muy poderosos para reflexionar. El primero; un año más de vida, a esa hora uno se plantea mil interrogantes, saca todas las cuentas posibles y se traza los planes más insospechados.
- Felicidades.
- Gracias, igualmente.
El segundo motivo; los festejos por el día de la medicina latinoamericana.
Uno de los privilegios que tiene todo aquel que vive en esta tierra es contar con las atenciones de salud garantizada y sin costo alguno y no creo que eso sea un eslogan, es una realidad que hacen valer los miles de profesionales de las ciencias médicas cubanas y los recursos que pone en sus manos el estado para que un día como el de hoy sea siempre una fiesta.
Aquellas felicidades dadas por alguien que no conozco, pero que compartía mi desvelo y que, por casualidad, en una conversación perdida, supo que cumplía 34 años de edad, me dio gracia en extremo, gracia porque durante la vida vemos coincidir alegría y tristezas en igual medida y con salidas siempre oportunas, sobre todo pensando en la situación que yo me encuentro.
Llegaron las 12 de la noche del 3 de diciembre de 2008, yo, aún cuando deseaba comenzar mi cumpleaños de una forma diferente, me encontraba casualmente muy cerca de aquellos que celebraban desde ese momento su día, cuidaba a un familiar cercano que se encontraba internado en una institución hospitalaria, siempre he considerado que tales coincidencias no pueden ser ignoradas.
Fue una noche difícil, pero muy interesante. Tuve la oportunidad de acercarme al trabajo de uno de esos miles de médicos cubanos que serían homenajeados durante las próximas 24 horas de ese 3 de diciembre. El doctor Mirdo Luz Espinosa Fuentes, especialista de Primer grado en Medicina Interna es uno de esos seres humanos que le ha entregado su vida a los demás. A sus 62 años de edad ha merecido infinidad de elogios y reconocimientos, pero asegura que los más importantes han sido los que le ha otorgado el pueblo, la satisfacción que siente al diagnosticar a un paciente eficazmente, verlo evolucionar y salir de su sala completamente recuperado. En su andar despacio analiza con rigor cada caso que llega a él, hace de la sala hospitalaria un aula y de cada paciente un libro abierto para llegar a sus estudiantes de la Universidad Médica de Sagua la Grande con los mejores consejos, me asegura que impartir docencia es una satisfacción permanente y lo puedo constatar claramente al verlos pendientes de cada palabra, de cada gesto.
Nadie, sin duda alguna, quisiera pasar su cumpleaños en la sala de un hospital, pero en mi caso, aseguro que ha sido un privilegio, al ver a profesionales como el doctor Mirdo que se entregan con tanta pasión a su labor, sea o no el día de la Medicina Latinoamericana, , a fin de cuentas, este comenzó para el mundo como un día más, pero puedo asegurar que para este médico sagüero y para mi tiene infinidad de de motivos para ser diferente.
- ¿Qué hará en la mañana?
- Ir a la consulta, ¿y usted?
- Iré a contarle al mundo que comencé mi cumpleaños con salud y que usted celebró el día de la Medicina Latinoamericana con el mejor agazajo del mundo, rodeado de sus pacientes.

martes, 2 de diciembre de 2008

Cine Sagua para bien o para mal.

Por: Yoel Rivero Marín.
La Sociedad Santos y Artigas construyó en 1914 un teatro ("Santos y Artigas", más tarde "Principal") todo a un costo de 25,000 pesos de EUA. Poseía una capacidad de casi 2,000 espectadores, fue demolido a inicios del triunfo revolucionario, algo que aún los sagüeros de estos tiempos sienten como una de las pérdidas más dolorosas para la cultura de la ciudad, destacadas figuras nacionales e internacionales del mundo del espectáculo se presentaron en él y considero que merece un comentario particular, pues su historia no puede quedar en el olvido.
En 1966 comenzó la construcción del cine moderno de Sagua la Grande que estuvo listo para el año 1970 y se le nombró "Cine Sagua". Posee una amplia área de estar y su salón de proyecciones tiene capacidad para 600 personas. En las dos fachadas se aprovecha el recurso de la iluminación natural mediante amplios paños de cristalería. El inmueble es un magnifico exponente de la arquitectura moderna dado por el juego de prismas que componen su volumetría, lo que le da un carácter expresivo sumamente acabado. El Cine Sagua se encuentra ubicado en la Calle Céspedes No 155 esquina a Libertadores y aún cuando a lo largo de los años ha sufrido largos períodos sin abrir al pueblo, hoy funciona con sistematisidad, pero ya la pasión por disfrutar del séptimo arte en pantalla grande parece que se va perdiendo en la Villa del Undoso. Al carecer de un teatro como muchos lo recuerdan, este cine se ha convertido en escenario de veladas patrióticas, actos y reuniones de todo tipo y presentaciones de agrupaciones musicales, danzarias y teatrales o solistas que en muchas ocasiones evitar presentarse en la Villa por las propias condiciones de la instalación, las cuales no satisfacen sus necesidades. Como cine está bien, aunque no es aprovechado por los habitantes de la ciudad como debieran. Aún cuando la nostalgia evoque una y otra vez al antiguo teatro, para bien o para mal tenemos el Cine Sagua, está ahí y hoy por hoy hemos de considerarlo una de las instalaciones representativas de la cultura sagüera.