jueves, 8 de enero de 2009

La Guerra del 95, la Reconcentración de Weyler. Glorias, tristezas y victorias.

A finales de 1894 y principios del 95 se percibía cierta efervescencia revolucionaria en SAGUA LA GRANDE. Precisamente para las pascuas de 1894,llegó a esta villa, procedente de La Habana, el joven estudiante de medicina José L. Robau y López que rápidamente estableció contactos con un grupo de conspiradores entre los que se encontraban los doctores Nicolás Alberdi y Ricardo Pocurul. En el ingenio "Santa Rita", propiedad de la familia Robau, próximo a Amaro, José Luís montó un taller clandestino para reparar y almacenar armamentos y otros pertrechos, necesarios para la Guerra.
En los primeros meses de 1895 se intensificaron los preparativos para la Guerra, se fundó un comité revolucionario bajo la jefatura del Dr. José Arcadio Anley, celebrándose las primeras reuniones en la farmacia del Dr. Figueroa, ubicada en la calle Gloria (hoy Martí ) esquina Solís, conocida en ese tiempo como Cayo Hueso, por la asistencia a ella de separatistas como el Dr.Pocurul, Juan Bruno Zayas, José L. Robau y José Sánchez Jorro.(57)Con el grito de independencia del 24 de febrero de 1895, aunque Sagua no se incorporó en estos momentos ,las autoridades coloniales alarmadas se dieron a la tarea de fortificar los principales accesos a la ciudad, para ello se estableció un impuesto de un centavo por cada caballo de carga que entrara a la villa. Se iniciaron las obras de defensa que costaron alrededor de 30 000 pesos, se constituyeron zanjas militares, fortines, alambradas, otras obras convirtieron a Sagua en una de las plazas más protegidas del poder colonial en toda la región central.
La intensificación de los preparativos en Sagua la Grande, unida a la extensión de la revolución hacia otras regiones hizo posible que el día 3 de junio de 1895, José Luís Robau armando de 50 sagüeros se levantara en armas en la finca Clavellinas con escasos fusiles y un nutrido grupo de machetes utilizados en labores manuales..." dos días después estos se unieron a las tropas del general José Lacret Morlet. A final de este propio mes desembarcaron en las costas de la región central la expedición de Serafín Sánchez y Carlos Roloff, lo que dio un gran impulso a las operaciones militares en esta región generalizándose la guerra.
En Guatá, finca donde acampaban las tropas dirigidas por el ya comandante Robau, se constituyó el Comité Patriótico integrado por revolucionarios cooperantes sagüeros, cuya misión era proveer de recursos y unirles hombres a las fuerzas libertadoras. Este comité desempeñó un importante papel a lo largo de toda la guerra, pues en coordinación con empleados del ferrocarril enviaron al campo insurrecto materiales de gran valor como estuches de cirugía, medicinas, municiones, y además mantuvieron enlaces que sistemáticamente enviaban informaciones sobre el movimiento de las tropas españolas.
En Sagua la Grande, también sucedió como hecho poco común la formación y funcionamiento de un comité Revolucionario Femenino, presidido por Elvira Del Monte Lamar (chacha del monte)que igual al anterior desarrolló múltiples actividades de cooperación con las fuerzas mambisas.
Al paso de las gloriosas huestes invasoras de Gómez y Maceo por las Villas, las fuerzas más aguerridas de esta región al mando de Lacret y Robau se incorporaron en su marcha hacia el occidente.
Esto trajo como consecuencia el decaimiento del accionar militar mambi en la zona, aparecieron rápidamente las indisciplinas motivadas principalmente por la carencia de una jefatura capaz de organizar y dirigir la lucha.
Ante estas dificultades que entorpecieron el buen desarrollo de la Guerra en la región sagüera, Máximo Gómez, a inicios de 1896, designó a Mariano Torres jefe de esta brigada, pero en mayo del propio año por necesidades del propio mando este fue trasladado a la brigada de Holguin, entonces el Generalísimo le concede nuevamente la dirección de las fuerzas de la Brigada Sagua a José Luís Robau, por considerarlo como el mismo afirmara en carta a Maceo fechada el 18 de mayo de 1896 : " ... el único que a mi juicio reune condiciones para ello "
A partir del cambio de jefatura de la Brigada, primero con Mariano Torres y fundamentalmente a partir del nombramiento de Robau que se mantuvo hasta el final de la Guerra, se produjo un cambio radical en la organización y disciplina de esta fuerza que se manifestó en el accionar de sus fuerzas en la región tanto en los enfrentamientos con el enemigo como en su incidencia en la economía con la destrucción de ingenios y quema de cañaverales.
La poca fuerza de la Guerra Grande en la jurisdicción de Sagua trajo como resultado que al iniciarse la contienda del 95 no existieran, en esta gran número de veteranos con experiencia para reanudar la lucha independentista, por lo tanto, la mayor incorporación de combatientes a las nuevas filas mambisas le correspondieron a la generación que Martí llamó :
Los "pinos nuevos " . Aproximadamente, el 80 % de las fuerzas, al terminar la guerra, la componían jóvenes hasta 30 años y más del 60 % tenían hasta 25 años. Los datos muestran como la juventud sagüera se incorporó a la nueva contienda bélica, lo que no hicieron sus padres durante la guerra de los Diez Años. Sin lugar a dudas, los éxitos en el campo insurrecto, particularmente la invasión contribuyó en gran medida a que se incorporara n aquellos que todavía no se habían decidido y marcharon en gran número a los campos de batalla, influenciados por la presencia de jefes, como José Luís Robau, que logró importantes victorias contra las fuerzas enemigas y constituyó un ejemplo para sus compañeros de armas.
Durante 1896 la brigada ganó tanto en organización y fuerza que las autoridades españolas consideraron peligroso el prestigio ganado por el brigadier Robau y su tropa, por lo que en una ocasión un emisario de Weyler le propuso facilidades para que abandonara la Isla con su familia y una recompensa de 100 mil pesos. Ante la oferta, Robau llamó a uno de sus oficiales y la dijo señalado al emisario : "¿ve usted a este hombre? Fijate bien en él, para que no lo olvide y si algún día entra otra vez en el campamento lo mata. Luego volviéndose hacia el mensajero expresó: "esa es mi contestación al gobierno de España "
Los éxitos de Ejército Libertador llevaron al cambio de la política española en Cuba: Valeriano Weiler implantó la guerra de exterminio que convirtió a nuestra en un verdadero campo de concentración. Weiler implantó la orden del cierre de todas las tiendas situadas a más de 500 metros de los poblados, dispuso que se excluyeran de las raciones para la manutención a las mujeres e hijos de los insurrectos que no se presentasen. Sucesivamente dispuso la requisa de todos los caballos que se hallasen en los campos, así como el traslado de todo el maíz hacia las ciudades. Ninguna de estas medidas pudo ahogar el movimiento revolucionario que se autoabastecería en sus bases de de producción. Es entonces que Weiler dicta el " célebre " bando de concentración.
Más de 300 mil campesinos fueron concentrados en las ciudades, las familias campesinas morían de hambre y enfermedades en las calles.
Sagua la Grande fue una de las ciudades más afectadas por la reconcentración, los fusilamientos, los atropellos, las desapariciones de vecinos, la viruela, el hambre, los abusos de autoridad, el terror, era el cuadro sagüero a finales de 1896.
Cuando el 2 de noviembre de 1897, Carlos Alfert se hizo cargo de la alcaldía de Sagua dejó el siguiente testimonio de la espantosa situación reinante: " la viruela y todo género de enfermedades asociados al hambre. Hacían estragos innarrables, el horrible espectáculo de la reconcentración estaba pues en su apogeo. Bandas de andrajosos famélicos pululaban día y noche por nuestras calles implorando no ya pan, sino un inmundo hueso que roer esqueletos ambulantes hinchados por la hidroemia caían agobiados para morir sin piedad y sin misericordia".
Con la incorporación de los Estados Unidos a la Guerra el patriotismo en los sagüeros creció, aún cuando no existieron grandes huellas de este momento histórico en la Villa.
La única incidencia de la Guerra hispano-cubano-norteamericana en Sagua la Grande fue el bombardeo al pueblo costero de La Isabela por un crucero de la armada norteamericana, como resultado de un pequeño combate naval.
Una vez culminadas las operaciones bélicas, las fuerzas de la brigada Sagua permanecieron acampanadas en los alrededores de la ciudad durante los meses finales, de 1898, en el demolido ingenio "Manuelita ".
La triste escena del desarme y disolución del Ejército Libertador, de las victoriosas huestes de la manigua cubana se concretó definitivamente y las condiciones impuestas en poco se diferenciaban de las que se aplicaban a un ejército vencido. La última escena de la gloriosa epopeya emancipadora fue representada por la entrada triunfal de las fuerzas de la Brigada Sagua, encabezadas por su brigadier José Luís Robau, en esta ciudad el 1ro. De enero de 1899.
FUENTE: INVESTIGACIONES DEL MUSEO DE HISTORIA LOCAL Y DEL HISTORIADOR RAÚL VILLAVICENCIO FINALÉ.
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La Guerra Chiquita en Sagua. La guerrita de Emilio Núñez

La Guerra Chiquita en Sagua la Grande tuvo como artífice, sin lugar a dudas, a Emilio Núñez. Este patriota se había incorporado a nuestras luchas independentistas en la Guerra de los Diez Años, cuando a inicios de 1875 retoma auge la guerra en la región central con la invasión a Las Villas dirigida por Máximo Gómez, Emilio contaba con 20 años, procedía de una familia de hacendados azucareros; se incorporó a las fuerzas comandadas por Roloff, Titá Calvor y Enrique Rivee, participó con las fuerzas de este último en la invasión en los llanos de Colón en Matanzas.
Al decaer las acciones militares en los campos matanceros el ya Comandante Emilio Núñez se internó en territorio villaclareño con una columna volante que mantuvo en jaque a las fuerzas españolas en la jurisdicción de Sagua la Grande. En esta situación se mantuvo hasta la segunda quincena de marzo que capituló junto a las tropas de Carlos Roloff.
Al concluir la Guerra de los Diez Años a Núñez al igual que otros oficiales del Ejército Libertador, le propusieron importantes cargos en la administración de la Isla, incluso por el propio Martínez Campo, los que no aceptó como el mismo manifestó en carta fechada el 17 de mayo de 1879 a Roloff: expresando que moriría antes de aceptarlos.
La situación económica de la inmensa mayoría de los cubanos capitulados tanto en la Isla como fuera de ella era en muchos casos desesperada.
La carta al General Roloff con fecha del 17 de mayo de 1879 Núñez expresaba:
“Estimado amigo, yo quisiera aunque fuera a costa de mi propio mal, conseguir bien para todos los patriotas ; pero qué he de hacer cuando yo mismo sufro los rigores de una mala posición, y me encuentro al lado de mi familia para ver si puedo ayudarle a recuperar los bienes que por mi causa ha perdido ( ... ) sin embargo de todo lo dejo dicho, con mis economías y el sueldo de mayordomo que tengo en la finca que es de mi padre, podré mandarle dentro de dos meses que es cuando mi padre me abonará ochenta o cien pesos (...) además hoy tengo en mi casa ocho ó diez a quienes les busco colocaciones y a muchos de ellos en vano”.
La carta es elocuente en lo referente a la situación económica de los capitulados que decidieron mantener su integridad patriótica y no aceptar los puestos que le brindaban las autoridades españolas.
La mayoría de los antiguos miembros del Ejercito Libertador, al concluir la guerra, se dedicaron a labores agrícolas, entre estos se encontraba el entonces Comandante Emilio Núñez, en la finca “La Olallita”, propiedad de su padre. Este sitio se convirtió en el centro de conspiración de la región y asentamiento de patriotas que combinaban las actividades agrícolas con la preparación de la nueva contienda armada.
En mayo de 1879, la conspiración se extendía por toda la región central,
Aunque con sus dificultades, el General Carlos Roloff, a nombre del Comité Revolucionario de Nueva York, solicitó información sobre la situación de los preparativos a Emilio Núñez, Jefe de la Jurisdicción de Sagua, el que le contestó en carta del 17 de mayo de este propio año:
“... me dice Ud. que esperaba de mi actividad grandes resultados, y quizás tal hubiera sucedido, si mis esfuerzos no se hubieran neutralizados con órdenes y nuevos nombramientos que utilizaron los míos hasta el extremo de que me hubiera visto ridiculizado sino hubiera sido porque mi nombre es generalmente respetado en estos lugares.
Voy a demostrárselo con un ejemplo: No hay muchos días me dedicaba a la formación de un club, por cierto con el éxito que yo no esperaba, en la persecución de que yo era el único que a falta del coronel León que en paz descanse, podía con nombramientos legales, formar un club en esta jurisdicción; pero cual fue mi sorpresa al presentarme un individuo con el nombramiento único agente autorizado por ese cetro para la formación de los club en Las Villas, y para esto, ni ese individuo es conocido en nuestras filas . General, “ no hay por madrugar si amanece más temprano” y no por que hay muchos agentes se hace mucho, sino obedecen todo a un sistema. En fin General, voy a concluir contestando a todas sus preguntas.
¿Con qué recursos cuento? Con setenta tercerolas y diez mil tiros, cantidad que se hubiera visto cuadriplicado, si me hubiera realizar mis trabajos. ¿Si estaré siempre en el comité? Siempre que el comité trabaja con fe y constancia por la independencia de Cuba sí.”
En mes de octubre de 1879, el gobierno español dio la orden de detener y encarcelar a Emilio Nuñez, por haber tenido noticias de una entrevista para acordar el levantamiento celebrado en Lagunas del Medio con el Brigadier Angel Mestre, el Coronel Francisco Carrillo y el Comandante Miguel Barnet, permaneciendo detenido por 19 días en los calabozos del Morro, después fue puesto en libertad condicional sin poder salir de la Habana, con peligro de ser asesinado logró escapar, llegando a Sagua el 12 de noviembre de 1879,ya el 9 del propio mes se habían levantado la mayoría de los grupos comprometidos en las Villas y ahora con la presencia del máximo jefe de la conspiración en la jurisdicción sagüera, se incorporaba esta también a la guerra, En la propia noche del día 12 se produjo el levantamiento de los grupos comprometidos en la región, entre ellos Bernardo Nuñez (hermano de Emilio) en la finca la Olallita y el Comandante Zamora Malpáez. Las fuerzas de la región bajo las órdenes de Emilio Nuñez ascendían a unos 250 hombres –la mayor de la región central- lo que demuestra la fuerza que imprimió este jefe al movimiento en la jurisdicción, de esta forma la guerra rebasaba a los limites de Oriente a los cuales las autoridades españolas intentaban circunscribirlas, se evidenciaba así el carácter del conflicto bélico, debilitando la propaganda colonial que pretendía aparentar que era una rebeldía zonal y racista. De nada sirvieron los métodos persuasivos, las ofertas, ni la mediación usada por Martínez Campos para disolver el levantamiento. Desde un inicio las autoridades coloniales movilizaron más de 20 000 hombres para estas regiones, fundamentalmente hacia Sagua y Santa Clara territorios donde desataron una tenaz persecución contra los distintos grupos en armas. En los primeros momentos la situación les fue desfavorable a las fuerzas insurrectas, el núcleo fundamental de la tropa, en ausencia de su máximos jefe, estaba las órdenes del Comandante Zamora y del Capitán Cabrera. Los revolucionarios fueron sorprendidos en las Sabanas de Ayagán por fuerzas de la Caballería enemigas siendo completamente dispersadas, la mayoría atemorizados por la represión del régimen se escondieron ó se presentaron antes las autoridades españolas .En las acciones armadas cayó en combate Bernardo, uno de los principales hombres de confianza del hermano Emilio Nuñez, pero éste no se amilanó y con 70 hombres que logró reunir después de aquellos desastres iniciales, desató una fructífera campaña militar en la región obteniendo constantes victorias entre ellas : los asaltos a los ingenios Santa María y Conyedo, quema de cañaverales, asaltos a fincas, desjarretea boyadas, atacó una columna enemiga próxima a Santa Clara apoderándose de un convoy que le permitió armar y pertrechar a la tropa, que ya contaba a finales de 1879 con 150 hombres. Luego continuó moviéndose constantemente de un lugar a otro, asaltando fortines, atacando columnas españolas y obstaculizando el desarrollo de la zafra. Las operaciones militares continuaron en los en los territorios de Sagua y Santa Clara entre estos se destacaron la toma del poblado de Vaina y el combate contra la columna del comandante Segura. Unas veces reconcentrándose y otras dividiéndose sus fuerzas en pequeñas columnas continuaron los patriotas haciéndose sentir en toda la región. Sin dejar de combatir, en una región. El ya coronel Emilio Nuñez continuaba con su táctica de movilidad contante, sin dejar de combatir, en una región infestadas por fuerzas enemigas que lo perseguían constantemente. Aunque en la región de Sagua, la Guerra tenía fuerzas, las acciones contra la economía y particularmente contra la industria azucarera no eran suficientes, los contactos y la unidad de acción con otras regiones se hacían prácticamente imposibles, por ello las riquezas de las que se abastecía España no sufrieron grandes afectaciones y los hacendados en su inmensa mayoría al lado de la Metrópolis, continuaban con su posición, representada por reformistas los autonomistas opuestos a la Guerra.
A la última etapa de la Guerra de tanta movilidad y persecución, en la que solo se mantenía luchando los hombres de Nuñez cuando ya casi nadie continuaba sobre las armas , muchos le llamaron la Guerrita de Emilio Nuñez. Estos momentos fueron extremadamente difíciles para el pequeño grupo de revolucionarios, obligados a operar de infantería en los montes, perseguidos por grandes columnas españolas por los mejores prácticos y por los más feroces soldados. Nuñez desarrolló un plan de acción consistente en destruir económicamente toda la zona por donde pasaban sus fuerzas, obligando a los españoles a solicitarle parlamento. Se entrevistó en el Mamey con el Coronel Fortún, pero no llegaron a acuerdo, pues consideró que las base propuestas resultaban más limitadas que las convenidas en el Zanjón por lo que continuaría la lucha.
El 13 de octubre de 1880, Martí a nombre del Comité Revolucionario de Nueva York y en respuesta a una carta que enviara Emilio Nuñez, le expresó al jefe insurrecto :
"Un puñados de hombres, empujados por un pueblo, logra lo que logró Bolívar : lo que con España y el azar mediante, lograremos nosotros . Pero abandonados por un pueblo, un puñado de héroes puede llegar a parecer, a los ojos de los indiferentes y de los infames, un puñado de bandidos... deponga Ud. Las armas ...
...No las depone Ud. Ante España, sino ante la fortuna. No se rinde Ud. Al gobierno enemigo, sino a la suerte enemiga. No deja Ud. De ser honrado: el último de los vencidos, será Ud. El primero entre los honrados " .

Ante la petición de Martí y la aceptación por España de las bases exigidas por los patriotas sagüeros, el 3 de diciembre de 1880, Emilio Niñez depuso las armas, ganándose la nombradía de ser el último rebelde de esta guerra de independencia.
Las condiciones logradas fueron :
- Se facilitó que un emisario trajera del comité Revolucionario de Nueva
York la autorización de capitular.
- Los esclavos que en esos momentos se encontraban en las filas insurrectas,
se le otorgó la libertad.
- A los miembros del ejercito libertador se le concedió la propiedad de su
caballo.
- Las autoridades españolas, le facilitarían los medios a los que desearan
viajar al exterior.
- Días después se embarcaba desde Isabela Emilio Nuñez con su familia y
algunos compatriotas rumbo al exilio.

FUENTE: INVESTIGACIONES DEL MUSEO DE HISTORIA LOCAL Y DEL HISTORIADOR RAÚL VILLAVICENCIO FINALÉ.

jueves, 1 de enero de 2009

Los secretos de Picasso en Sagua la Grande

Resumen tomado de artículo de Jorge Garrido sobre su libro "La historia oculta de los Picassos negros"
Esta es una historia que nadie quiere contar por razones aún inexplicables. Es una historia excitante, peligrosa, acerca de la vida de los Picassos en Cuba. La suerte de un hombre furtivo durante un siglo, una gran tragedia de amor, una fortuna perdida, un manuscrito oculto, una familia extraviada y decenas de tumbas desaparecidas. Y lo más sospechoso: los vínculos secretos de Pablo Picasso con todos estos hechos oscuros. Este es un libro de misterios. Porque los misterios de esta obra, cuando se esclarecen, conducen a nuevos pasadizos oscuros. Y así, sucesivamente, se vuelven interminables, hasta atraparte en un laberinto. Hoy, Pablo Picasso, el genio de la pintura moderna, acaso el más famoso de todos, sigue siendo el pintor más caro del mundo, un cuadro suyo se vende por 100 millones de dólares, se han publicado más de 500 libros diferentes acerca de su vida y su obra, y es el artista más difundido en Internet, aunque hace 30 años que está muerto. Quiere decir aún es un fantasma. A este hombre, muchos lo adoran, otros lo odian, y una buena parte de la humanidad no ha llegado a explicarse aún el sentido de sus imágenes, ni por qué revolucionó la pintura de esa manera y rompió sus formas externas. Seres cercanos a él lo culpan de suicidios y muertes inexplicables, y sus mujeres —antiguas musas de los períodos azul, rosa, negro, cubista, surrealista y de cualquier color y tendencia probables— lo veneran o abominan. Sin embargo, la mayoría ignora que este Dios del arte está asociado en un algún punto enigmático con la Isla de Cuba y con Sagua la Grande. Existe lo que se ha dado en llamar la conexión cubana de Pablo Picasso. Y no conocen lo que hay detrás de este enlace oculto porque el misterio de esta asociación ha quedado hundido en el silencio durante decenas de años. Los misterios de esta historia no comenzaron con Pablo Picasso, sino que se remontan incluso a cerca de 1780, y sus hechos iniciales resultan ajenos al propio pintor, quien naciera en 1881 y muriera en 1973. Esta historia enigmática no se inició en París, donde viviera y falleciera el artista, ni tampoco en España donde naciera y transcurriera su primera juventud. Esta historia comienza —cien años antes de que naciera Picasso— en un punto desolado de la Isla de Cuba: una hacienda olvidada de Sagua la Grande atravesada por un hermoso río del mismo nombre y muy cerca de una bella costa: Isabela de Sagua. Y la parte final de la trama, precisamente donde se pierden todas las pistas, transcurre en otro sitio fastuoso: la ciudad de Cienfuegos, al sur de la Isla, fundada hace casi dos siglos por franceses, y a los pies de una hermosa bahía, la más tranquila y sugestiva de todas. Alguien vivo aún afirma que el artista realizó un viaje secreto a Cuba a buscar los rastros muy ocultos de los primeros Picassos. Sin embargo, los biógrafos del gran pintor ponen en entredicho esta posibilidad, y alguno asegura resuelto que fue imposible este viaje. Pero la leyenda siempre ha de tener una parte de la verdad y nadie puede negarles a los habitantes de Sagua la Grande que hayan visto y sigan viendo el fantasma de Pablo Picasso atravesar sus callejuelas. Los secretos de esta leyenda acerca de la suerte corrida en por los Picassos cubanos y especialmente sobre el destino final del abuelo de Pablo Picasso, nombrado Francisco Picasso Guardeño, quien vivió, murió y está enterrado en una tumba desolada del cementerio de Reina de Cienfuegos, se desdoblaron a lo largo del tiempo como un incomprensible conflicto hasta convertirse, con el correr de los años, en una conspiración que se ha extendido hasta nuestros días y que aún no ha concluido. Esas acciones que formaron parte de un gran complot obligaron a organizar a través del tiempo otro mayor complot para que la verdad permaneciera celosamente escondida hasta hoy: el complot del gran silencio. Era preciso que todos los que iban conociendo los hechos, o parte de ellos, se callaran para siempre, no importa que tropezaran con la verdad de manera accidental o intencional. Lo peor es que todos se sumaron, de una forma o de otra, al mutismo y nadie sabe la razón de que obedecieran a ese designio. Tampoco se conoce exactamente quiénes se han encargado de hacerlo cumplir hasta hoy. De hecho, muchas personas se iban involucrando en esa historia tenebrosa, aunque no lo quisieran. Pablo Picasso debió haber sido uno de ellos. Una de sus víctimas. Lo peor es que muchas otras personas se siguen implicando con sus ocultaciones hasta nuestros días sin que nadie pueda evitarlo. Yo también caí en la trampa. Me sentí atraído por sus misterios y rápidamente sentí la tentación de investigar la historia a fondo y paralelamente escribirla. De esta forma fui organizando un libro basado en el copioso material reunido durante tres años de fatigosa y apasionada investigación: miles de legajos, cartas, manuscritos, actas de aduana, fe de bautismo, órdenes de enterramientos, testamentos, actas de matrimonio, confesiones, atestados, partidas y poderes generalísimos. Llegué a conocer, palmo a palmo, todas las tumbas del Cementerio de Sagua la Grande, donde se encuentra enterrada una larga lista de Picassos y a registrar todos los nombres posibles que pudieran asociarse con los trágicos sucesos. Leí y releí enormes volúmenes en el Archivo Nacional de Cuba y en los registros de iglesias, cementerios, oficinas públicas y aduanas de varias ciudades del país. Debieron ser varias decenas de miles de páginas. Llegué a sentir que alguien estaba rondándome cerca, con negras intenciones, por lo cual hurgaba con premura y al mismo tiempo escribía con urgencia, como si tuviera que entregar ese mismo día el material escrito al jefe de redacción de un diario. Y así lo hice durante tres años fugaces y tormentosos en los cuales dormía la mitad de la noche y hacía cualquier cosa para mantenerme vivo, solo faltó una pieza, papel que de fe de toda la madeja familiar relacionada con el artista. Una persona en la ciudad de Sagua la Grande me confesó antes de morir: “es mejor para tranquilidad de todos que ese papel nunca aparezca”.Después de haber husmeado tantos expedientes y analizado todos los hechos hasta en sus mínimos detalles, pudiera rescribir al pie de la letra ese documento raramente perdido. Sospecho que me lo sé de memoria, aunque nunca lo he visto. Lo importante es que todo lo que se cuenta en esta obra ocurrió o pudo haber ocurrido de manera muy parecida a como se relata, según dictan o sugieren los viejos manuscritos. Después de publicar todo lo recopilado, lo peor que puede suceder me lo dijo un amigo: “Lo más probable es que nunca puedas revelar toda la verdad y no haya más remedio de que reserves algunos de sus misterios dentro de ti y vivas con sus fantasmas para siempre a tu alrededor”.
El volumen, con el título provisional "La historia oculta de los Picassos negros", ya está en manos de una editorial española, dijeron a EFE sus autores, Ramón Picasso Alfonso, bisnieto de Francisco, y el periodista Jorge Garrido Alvarez.
Muy pronto publicaremos en este mismo sitio el testimonio de los Picasso que hoy viven aquí en Sagua la Grande.