jueves, 11 de febrero de 2010

GLOSARIO DEL FILÓSOFO. Crónica a Jorge Mañach Robato.

Por: Alberto González Rivero.
Después de dejarse llevar por “las libélulas que volaban sobre el Río Undoso”, el escritor y filósofo Jorge Mañach Robato, redescubre en su libro “Glosario” el testimonio más agradecido a sus orígenes. Es el autor de “Martí, el Apóstol, obra meritoria en la saga del Héroe Nacional que ha sido traducida a varios idiomas y ha contado con prólogos de Gabriela Mistral, y de nuestro Cintio Vitier.
El capítulo dedicado a la “Niña de Guatemala” es una muestra de su talento literario en estas páginas noveladas que convierten en arte su admiración por el patriota y poeta cubano.
El Doctor Gustavo Dubuchet, en entrevista que concediera a Radio Sagua en la Universidad de la Habana, calificó de brillante a su antiguo profesor Jorge Mañach, el que se le antojaba un Aristóteles en las clases de Filosofía e Historia. Además, el intelectual le había confesado que el ensayo sobre “El Quijote” era lo mejor que él había escrito en su carrera.
Panelista durante algunos años en el estelar televisivo “Escriba y Lea”, rememoró que Mañach fue uno de los creadores de la “Universidad del Aire”, espacio mediático en el que destacados profesores disertaban sobre temas culturales e históricos.
Graduado en la famosa Sorbona de París, fue profesor de Lenguas Romances en La Universidad de Santiago de Compostela, y son emblemáticos títulos como “Indagación del Choteo”, “Para una Filosofía de la Vida”, “Visitas Españolas” y el ensayo “Goya, pintor”.
El polemista conservaba en su casa, en La Habana, un cuadro que le había obsequiado el ilustre Enrique J Varona, cuya dedicatoria expresa: “A mi eminente alumno Jorge Mañach Robato, una de las mentalidades más ágiles del continente americano”.
Ya enfermo, antes de decidir establecerse en Puerto Rico, el filósofo ofreció una conferencia en el Teatro Alcázar, calificada como impresionante por los que ocupaban el lunetario en oratoria de varios preludios.

jueves, 4 de febrero de 2010

El Jorobado de Notre Dame en Sagua la Grande. Un corazón cargado del más noble de los delirios.

La locura, la verdadera locura, nos está haciendo mucha falta, a ver si nos cura de esta peste del sentido común que nos tiene a cada uno ahogando el propio.
Miguel de Unamuno
Por : Yoel Rivero Marín.
Encontrar a La gente de mi pueblo siempre resulta un trabajo gratificante y en ocasiones hasta conmovedor. Son muchas las historias y las vidas sorprendentes que encuentro en la realización de este espacio de Sagua Visión. Los lectores de Sagua Viva tendrán la oportunidad de encontrarse aquí y ahora con un sagüero que en verdad es gente de pueblo, que divaga y sueña con hijos que tuvo o algún día tendrá, con novias a cada paso que lo idolatran por su sensibilidad y amor, que pregona tales delirios a los cuatro vientos y hasta él mismo se llegar a créese este espejismo añorado.
A usted que lee estas letras, le aseguro que no es un ser sacado de la novela de Victor Hugo, que no se encontrará a Quasimodo soñando con Esmeralda y tañendo las campanas de la Catedral de Notre Dame. En Sagua la Grande encontrará a un hombre igualmente encorvado, igualmente enamorado de bellas mujeres, extraviado, marginado y maltratado por el gentío que no se conduele ante su nobleza. Nobleza que descubrí en el instante en que comencé a interpelarlo y permití que él en su perturbado léxico se remontara en el tiempo y me mostrará su vida real, esa vida no conocen aquellos que pasan cada día a su lado y lo ofenden con alaridos y palabras indignas y despreciables. Esa vida que se mostró con imágenes muy vívidas desde el mismo momento que mencionó su verdadero nombre: Gerardo Ángel Hernández Fernández, hasta ese momento solo sabía que le gritaban “Gera”. Nació en Sagua la Grande el 2 de Octubre de 1939 en la Calle Colón, donde su padre era propietario de una Cacilla, como decimos en Sagua al lugar donde se venden diferentes tipos de carnes, la cuál a sugerencia del propio Gera, entregó cuando triunfó la revolución en 1959. El pequeño Gerardo siempre tuvo su problema y era repudiado hasta por el propio padre que muchas veces lo maltrató, al igual que hacía el resto del pueblo que sin contemplaciones le profería los más dolorosos insultos. Así creció y el tiempo no fue misericordioso con él, aún así afirma Gera con orgullo, que ingreso a las Milicias de Tropas Territoriales, que aprendió mecanografía y llegó hasta a dar clases por solo 5 pesos a muchachitas altaneras de su época, que trabajó la artesanía en Sagua y le adoraba crear flores artificiales, muchas veces basadas en los modelos naturales.
El padre decepcionado por el hijo que le dio la vida, a muy temprana edad fue atacado por la arteria esclerosis y nuestro noble Gera, ese “loco”, ese “Chiflado” dedicó el resto de sus días a atenderlo a él y a su madre que también fue víctima de su avanzada edad. Por la calle se les veía, los llevaba a paseos vespertinos y cuando alguno de los dos caía o se encontraba enfermo, todos podían ver a Gera correr buscando socorro , pidiendo la ayuda de aquellos que siempre lo humillaron, pero eso a él no le importó nunca, solo quería cuidar a sus padres como el mejor de los hijos, un hijo maldecido pero con el corazón más puro del mundo. El progenitor muere en muy poco tiempo y allá, en el Hospital “Mártires del 9 de abril” se le podía ver a Gera llorando inconsolablemente por aquel que nunca demostró su cariño, pero que por sobre todas las cosas, era su padre. A la madre continuó atendiéndola impecablemente y cuando sus escasos recursos y sus enormes limitaciones le hicieron difícil el trabajo, alguien sugirió que debía ser internada en el asilo de ancianos de la ciudad. Allá iba Gera cada día y como él mismo afirma: “todos los días yo iba a las 3 de la tarde y le llevaba la comidita, le llevaba el desayuno, por la mañana le llevaba un pan con mortadela, le daba todos los gustos a ella, porque esa fue mi mamá”. Cuando su madre muere a Gera se le unieron cielo y tierra, cuidarla se había convertido en el sentido de su vida y en una mañana todo ese castillo que se había construido se caía en mil pedazos.
Aún así el corazón de Gerardo Ángel Hernández continuó latiendo y se aferró con mayor fuerza en su delirio. Ese día muchos afirmaron, “ahora si Gera enloquece por completo”, pero aún cuando hay quienes no tienen el más mínimo conduelo de faltarle el respeto y alterar su paso por la ciudad, existen muchas personas piadosas que le han brindado la mano, que conversan con él, que buscan los más mínimos vestigios de lucidez y tratan de mantenerlo en este mundo. Cada día se le ve en su paso cotidiano por la ciudad, va desde el hogar de ancianos de la calle Solís hasta su casa ubicada en Céspedes número 12. Dice que no le gustan los hombres con aretes porque eso está mal y muchas veces en el desatino de quienes le agreden, él se precipita hacia un exceso de paranoia, pero siempre encuentra un motivo para recobrar su bondad, ya sea una flor, una anciana que le hace compañía y le da la posibilidad de sentirse útil abundándola o un parque de su ciudad natal, esos que tanto añora y quiere ver hermosos y llenos de flores.
Hoy, a sus 71 años de edad, tengo la oportunidad, el honor de descubrir a Gerardo Ángel Hernández Fernández. Todos los que me rodeaban afirmaban que el loco era yo al decidir enrumbar mis entrevistas de “La gente de mi pueblo” hacia un personaje como él. Agradezco a Roberto García, un amigo que me permitió acercármele y descubrir que la grandeza de los sagüeros también está ahí, en esos corazones que laten, tal vez desvariados, pero llegan a convertirse en los más humanos de nuestra especie.
Este jorobado de Sagua la Grande ama a su pequeño Paris enclavado en el centro de Cuba, sigue delirando por las mujeres hermosas y tal vez un día se sienta el tañer de las campanas y esté la sonrisa de Gera, a quienes muchos catalogan, después de ver mi programa, como la verdadera gente de este pueblo. Para él “Sagua es la maravillosa” y lo respeto, tal vez lo respeto como pienso respetar a muy pocas personas sobre esta tierra.
En nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser.
William Shakespeare

lunes, 1 de febrero de 2010

Efemerides de Sagua la Grande en el mes de Febrero.

01/02/1854 Nace Ramón Solís Fernández, eminente flautista y patriota
04/02/1892 El gobernador general de la isla autorizó instalar la primera planta eléctrica en
Sagua que comenzó a funcionar en diciembre de ese mismo año en el local de
Maribona y CIA.
06/02/1867 Se entrega el título de Villa por la Real Orden de Isabel II a Sagua.
07/02/1869 Se inicia la lucha en Las Villas, en Cafetal González en Manicaragüa.
07/02/1909 Nace en la Villa del Undoso el músico Rodrigo Prats.
07/02/2003 Participan sagüeros en el evento INFOCLUB del Movimiento de Joven Club de
Computación y Electrónica, el municipio llevó 9 ponencias.
08/02/1937 Nace en Calabazar de Sagua Neftalí Martínez Peláez, combatiente del 9 de
abril en Sagua la Grande.
09/02/1897 Se desarrolló el Combate de Sagua la Chica dirigido por José Luis Robau. Fue la
acción bélica más grande de toda esa etapa de la guerra en la región.
10/02/1911 Por acuerdo del ayuntamiento de Sagua se nombra “hijos predilectos de la
ciudad” a Juan de Dios Oña y Ribalta, Carlos Alfert y Leyva, Francisco P.
Machado, Antonio Miguel Alcover, Angela Oña y Ribalta y José Manuel López
Silvero.
11/02/1899 Recorre Máximo Gómez Báez importantes lugares donde se reponían los
reconcentrados tras finalizar la guerra de independencia, en Sagua la Grande.
Lugares de Sagua que fueron visitados por Máximo Gómez, acompañado por
los Generales Emilio Núñez, Rafael Rodríguez, J. de J. Monteagudo y
Alejandro Rodríguez. Además integraba la comitiva personalidades del
Ejército Libertador y representantes políticos de la época. Estos lugares
fueron: Asilo de Ancianos y Casa de Carmen Ribalta (Del Conde Moré)
13/02/1879 Se inauguró en Sagua el alumbrado público de gas.
13/02/1860 Viaje amistoso Sagua-Cienfuegos, para estrenar ese tramo de vía ferrea recién
concluido.
14/02/1898 Nace en Sagua la Grande Jorge Mañach Robato, eminente figura de las letras
Cubanas
15/02/1852 Nació en San Diego del Valle Francisco de Paula Machado. A los 17 años vino
Para Sagua la Grande.
15/02/1869 Se inició la lucha en Sagua con el incendio de los archivos de Calabazar, lo
Dirigió Agustín González
19/02/1860 Abre las puertas la Iglesia Parroquial, por su estilo único en Cuba es elemental
de nuestra identidad.
20/02/1890 El general Chinchilla es nombrado Capitán General de la Isla, puede ser este
General la causa del nombre del poblado sagüero.
20/02/1924 Estalla la Huelga de la Hermandad Ferroviaria
21/02/1878 Llegó una comisión a Sagua representada por Marcos García y Enrique Mola
los Cuales decían conocer los pormenores del Pacto del Zanjón.
21/02/1906 Nace Manuel Gayol Fernández, abogado y literato.
21/02/1929 Nace en el Barrio Villa Alegra de Sagua la Grande, Roberto Mederos
Rodríguez. Desde muy joven militó en las filas del PC integró la generación del
centenario, cae el 26 de julio de 1953 en el Moncada.
24/02/1895 Emilio Núñez se hizo cargo del departamento de Expedición
24/02/1947 Abrió sus puertas la Plaza del Mercado bajo los auspicios de Enrique Canut y
José López Fernández (Actual edificio del Correo y Telégrafos de Sagua)
26/02/1860 Inauguración oficial del tramo del ferrocarril Sagua Cienfuegos. Viaje amistoso
Cienfuegos-Sagua.
27/02/1954 Oficia Guillermo Sardiñas en la ciudad de Nueva Gerona, Isla de Pino.
28/02/1928 Muere en La Habana Chacha del Monte, mujer destacada en la guerra de
1895 se le conocía como la mujer del paragua “Z” y la número 10 y fue auxiliar
de la Brigada Sagua.
28/02/1869 Muere Juan de Araoz, fue fusilado detrás de la cárcel pública junto al primer
mártir de la guerra de 1868.