Las inundaciones, responsables en gran medida de la fertilidad de las tierras en valles y planicies beneficiadas por el río, se convirtieron en la principal amenaza para La Villa del Undoso, incluso desde antes de su fundación oficial. Pronto el río demostró el porque del nombre dado a la región por los aborígenes del cacicazgo de Sabaneque. En 1796 los pocos braceros que se habían instalado en la zona que ocupa hoy la ciudad fueron víctimas de una tremenda inundación, como no habían visto ninguna los que ya llevaban allí algunos años, que destruyó casi todo lo
construido hasta entonces y convirtiéndose en una advertencia para el futuro.
Gigantescas inundaciones han azotado a la región en varias ocasiones dejando tras de sí un rastro de destrucción. La historia ha recogido en diferentes fuentes las ocurridas en 1796, 1801, 1820, 1838, 1857, 1868, 1884, 1894, 1898, 1906, 1933, 1945, 1947, 1948, 1996 y 1998; sobresaliendo de estas las de 1838, 1894, 1906, 1948 y 1996 como las mayores y más dañinas para la infraestructura de la ciudad, la ganadería y la agricultura. Así que, desde siglos pasados existió la preocupación por encontrar la forma de evitar
estas megacrecidas del río, surgiendo numerosas ideas y varios proyectos ingenieros que planteaban defensas contra las inundaciones provocadas por intensas lluvias en la cuenca fluvial del Sagua la Grande. Si quiere conocer más de algunas de estas inundaciones Sagua Viva tendrá un ciclo que abarcará más de un siglo de agresiones del Río al territorio.
Tomado de: "Sagua: Lugar de muchas aguas" de los ingenieros
Yosvany Roque y Ania López.

Tomado de: "Sagua: Lugar de muchas aguas" de los ingenieros
Yosvany Roque y Ania López.
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