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sábado, 27 de octubre de 2012

El río Sagua sigue subiendo aún cuando las lluvias de Sandy se fueron

Nada diré de la belleza del rio de Sagua, cuyo curso tortuoso parece creado para variar los puntos de vista y multiplicar más y más las agradables sorpresas.

Ramón de La Sagra, erudito español. (1860)
 

Sorprendentes imágenes areas de Sagua la Grande bajo las aguas dejadas por el huracán Sandy..

Primeras imágenes aereas de Sagua la Grande en formato de video tomadas en la tarde del viernes 26 de octubre de 2012, mientras las aguas del río del mismo nombre inundaban la ciudad por las lluvias dejadas por el huracán Sandy. La grabación fue realizada por el periodista José Miguel Pérez Dib y el Camarógrafo Nelson Martín.

Primera Gran crecida del río Sagua la Grande en el siglo XXI (Ver Video)

Sorprendentes imágenes de Sagua la Grande mientras las aguas del río del mismo nombre inundaban la ciudad por las lluvias dejadas por el huracán Sandy.














La gran inundación de Viana dejada por las lluvias de Sandy (Ver video)

Imágenes tomadas del poblado de Viana en Sagua la Grande mientras las aguas del río del mismo nombre inundaban la ciudad por las lluvias dejadas por el huracán Sandy en la mañana del viernes 26 de octubre de 2012.

viernes, 26 de octubre de 2012

Crece el río Sagua la Grande por lluvias de Sandy

Por: Humberto García Cabrera
Situación de hidrometeorológica en Sagua la grande
Desde horas tempranas de la mañana de este viernes 26 de octubre se activó el Consejo de Defensa municipal en Sagua la Grande por el peligro de inundaciones en zonas aguas abajo del embalse Alacranes.
 Hasta este momento se reportan inundaciones en las zonas de defensa  02; 03 y 09 de esa localidad, correspondientes a los barrios de Viana, La Rosita, Sitiecito y La Gloria, este último en las márgenes del río Sagua dentro de la propia ciudad.


jueves, 25 de octubre de 2012

Cuando las lluvias de Sandy aún nos quedan.

MENSAJE A BLOGUEROS SANTIAGUEROS: Cuba Blog Club aún no tiene noticias de sus integrantes en Santiago de Cuba, espero que en próximos días comiencen a narrar lo sucedido en el oriente de la isla. Para ellos un mensaje de solidaridad y amistad desde la Villa del Undoso.
 
Las lluvias de Sandy aun quedan después de más de 48 horas bajo agua y en Sagua la Grande aún tememos por la reacción del río que da nombre a nuestra ciudad, pero en momentos así nuestra condición de cubanos nos hace preocuparnos siempre por aquel que más afectado está.

sábado, 20 de octubre de 2012

LOS RECLAMOS DEL MAR

Por Roberto García
Isabela de Sagua y el mar son como uña y carne. Eso significa que su gente está acostumbrada a las mareas altas, sin embargo me llamó la atención ver sorpresa, asombro y hasta un poco de preocupación en algunos rostros, testigos del “llenante”, como ellos le llaman, ocurrido el pasado 17 de octubre.
Ya se sabe que este es el mes de las mareas más elevadas. Algunos aseguran que esto puede extenderse hasta inicios de noviembre, pero parece que al mar esta vez se le fue la mano, porque personas ya mayores y que siempre han vivido allí, aseguran que hace unos 30 y tantos años hubo una marea muy alta, pero no como esta.

viernes, 24 de abril de 2009

Esfuerzos, estudios y obras ingenieras para enfrentar las inundaciones en Sagua la Grande.

Por: Teresa Rivero.
Sagua la Grande creció vertiginosamente durante la primera mitad del siglo XIX. Los pobladores de la Villa, víctimas de constantes inundaciones y otros desastres, e impulsados por un desenvolvimiento económico positivo, se vieron precisados a tomar medidas en cuanto a la tipología de las construcciones y a realizar mejoras urbanísticas al establecer su zona de desarrollo en áreas más seguras de mayor cota en el terreno. Pero estas medidas aun eran insuficientes ante las enormes crecidas del río. El agrimensor Don Rodrigo Bernardo de Estrada en 1868 sugiere la idea de construir canales entre algunos meandros para enderezar el curso del río. Así se le facilitaría una rápida salida de las aguas al mar, para evitar la retención que provoca este retorcido curso. La falta de recursos financieros y de disponibilidad de máquinas ingenieras necesarias para esta obra impidió llevar a cabo esta idea en esos momentos.Don Jorge Batle, dueño del ingenio San Jorge, proyectó realizar canalizaciones en el río inspirado en la idea de Don Rodrigo Bernardo y Estrada. El proyecto fue acogido con beneplácito por la élite de la ciudad que incluso ofreció un banquete para celebrar la iniciativa, pero lamentablemente unos días después del homenaje murió en su ingenio sin que nunca se pudieran esclarecer las causas de fallecimiento. El 5 y 6 de octubre de 1870, fuertes lluvias provocaron una inundación que duró unas 20 horas, afectando los barrios bajos de la ciudad y descarnando de tal modo la orilla del río que se decidió la construcción de un muro frente al casino español para proteger las construcciones de la calle Rivera. Así nació el muro del malecón que todavía resguarda la antigua calle y sus edificaciones.Luego de la inundación de 1906, la Cámara de Senado de la República aprobó 25 000.00 pesos para estudios y obras de defensa contra las inundaciones. Nuevamente se retoma la idea de Don Rodrigo Bernardo de Estrada, pero se deciden por emplear los fondos en otro proyecto que planteó la construcción de un muro de contención que redujera el torrente a un nivel asimilable por el cauce del río y un canal de desagüe que condujera el exceso de agua retenida hacia la costa por el este de la ciudad. Las obras se comenzaron en el año 1909 y dos años después el muro ya estaba terminado, mas el presupuesto asignado no fue suficiente y la obra del canal de evacuación desde el río hasta el Estero de Ibarra no pudo ser concluida.En 1946 se presentó un estudio denominado “Ensayo sobre un censo general indicativo de obras de ingeniería de urgente necesidad nacional” en el marco del IV Congreso de Ingeniería de Cuba, auspiciado por la Sociedad Cubana de Ingenieros. El ensayo fue presentado por el ingeniero Luís R. Alfonso Cuervo que describió dos obras de primera importancia a desarrollar en Sagua la Grande . La canalización, dragado y profundización del río desde su desembocadura hasta la calle Martí donde debían construirse malecones en ambas márgenes para la protección ante los posibles deslizamientos y para facilitar la carga y descarga de las mercancías, estableciendo con esto un puerto fluvial que apoyara al marítimo en la Isabela. La construcción de una represa que albergara las aguas superiores del río Sagua la Grande y todas las de su afluente Yabú, localizando esta a 4 ó 5 Km al suroeste del poblado de Sitiecito. Ambas obras serían de importancia estratégica para el desarrollo económico de la Jurisdicción de Sagua la Grande, pero a la vez constituirían garantías defensivas para evitar las inundaciones en la ciudad y sus alrededores. La primera propuesta no es más que la idea de Don Rodrigo Bernardo de Estrada, enriquecida con nuevas variantes que amortizarían sus costos e incluso rendiría ganancias. La inundación de octubre de 1948, además de provocar afectaciones al dique, demostró la necesidad de concluir el canal de desagüe. La población se alarmó mucho ante el potencial peligro de que el muro cediera ante el empuje de las aguas, liberando una enorme ola con capacidad para arrasar la ciudad. La situación de la conclusión de la obra protectora al sur de la ciudad, unido a la urgente necesidad de mantenimiento al muro de contención, provocó una gran campaña de protesta por parte de todos los sectores de la población sagüera con gran repercusión en la prensa de la época.Los ingenieros Víctor Suárez y Pedro Martín evaluaron los daños y afirmaron que la situación del dique constituía un serio peligro para la ciudad. El mantenimiento y conclusión de la obra requería de un presupuesto de 75 000 pesos. El entonces Ministro de Obras Públicas, Ing. Manuel Febles, prometió que cuando comenzara el nuevo gobierno se solucionaría el problema. Pero como antes, no pasó de simples promesas. La preocupación por una sucesión de grandes inundaciones revivió con los sucesos de 1948. Nuevamente despertó la antigua idea de canalizar el río para garantizar una salida más directa al mar de sus aguas, esta vez defendida por el Sr. Ramón Alba Ruiz que auspiciado por la alcaldía de la jurisdicción envió una propuesta de proyecto al Ministerio de Obras Públicas con fecha 10 de noviembre de 1948. En esta misiva recuerda al gobierno de la Isla que la obra del dique continuaba inconclusa al carecer de la terminación del canal desde este hasta el Estero Ibarra, y realiza un cálculo comparativo demostrando que terminar esta obra es mucho más costoso que su propuesta de canalización del río. La época lluviosa de 1949 llegó sin que el gobierno de la isla se pronunciara por la solución de los problemas del dique, haciendo oídos sordos a la intensa campaña de reclamaciones de las autoridades y el pueblo de la Villa a través de todos los medios posibles. Incluso se llegó a invitar al mencionado Ministro de Obras Públicas a visitar la ciudad por iniciativa del señor José Luís Pujols a nombre del Club Rotario, para aprovechar la ocasión y mostrarle la urgencia de las obras que poco después, al menos, recibieron mantenimiento.En el año 1953 se excava un canal que ofrece una nueva desembocadura al río Sagua la Grande. La obra ingeniera conocida como “Río Nuevo” requirió dragar un canal de 15 pies de profundidad, 2800 m de largo, 40 m de ancho en su base y de 60 m a 70m de ancho en su parte superior. Está ubicada a 3 Km de Isabela de Sagua, se inicia en el Dorado, desemboca en la Boca del Serón y consta de dos secciones.Río Nuevo tiene tres objetivos fundamentales: Disminuir la acumulación de sedimentos por arrastres en el canal del puerto, acortar el camino al mar 7 ½ Km, y garantizar una salida más directa de las aguas al mar en caso de inundaciones. Los proyectos anteriores de canalización no recogían a este tramo, pero una ampliación de la imagen del proyecto presentado después de la inundación de 1906 muestra claramente esa trayectoria borrada; al carecer del archivo de la memoria descriptiva del mismo, resulta imposible saber el por qué se desechó esta propuesta a última hora. El propio año 1953, Ramón Alba Ruiz, motivado por la obra de canalización realizada, promueve una vez más la idea de canalizar el río entre sus meandros. Presenta un nuevo proyecto que esta vez incluye a Río Nuevo y lo apoya con una maqueta del río para modelar el comportamiento de las aguas y demostrar la efectividad de la idea original de Don Rodrigo Bernardo y Estrada. Las ventajas para el comercio serían muchas con la realización de esta obra que no sólo disminuiría la distancia de la ciudad al mar, también mejoraría las condiciones de navegación en el río. Lamentablemente hasta hoy esta centenaria idea no ha sido puesta en práctica. El Banco de Fomento Agrícola e Industrial de Cuba se decide a estudiar a fondo la factibilidad de las obras propuestas en el Congreso de Ingeniería de 1946. Contrata para ello al afamado Ingeniero Civil Mexicano: Don Adolfo Orive Alba, que entre los meses de abril de 1953 y mayo de 1954 realizó su encargo. En su informe final llegó a la conclusión que era factible construir una represa (tal y como dijera el Ingeniero Alfonso 7 años antes) en el área de la zona conocida por Alacranes. Desde un punto aguas abajo a pocos metros de la confluencia de los ríos Sagua la Grande y Yabú hasta 2 Km antes del puente Felipe Pazos. Don Adolfo Orive sugirió utilizar el embalse para la producción de energía eléctrica exclusivamente partiendo de sus cálculos, que arrojaban la posibilidad de generación de 5 a 6 mil Kilowatts durante el período lluvioso y de 3 a 4 mil Kilowatts durante la época de seca; y utilizar las aguas represadas en el pequeño embalse Roselló (más cercano a la ciudad) para el servicio de acueducto bombeando el agua mediante turbinas. Una vez más se recomienda, por una voz autorizada, la construcción de una obra, que además de beneficios económicos y sociales, conllevaría una vía más para evitar las inundaciones.La obra del dique no fue concluida hasta después del triunfo de la revolución en enero del 1959, y a la prospección del proyecto del embalse de las aguas superiores del río en el valle conocido por alacranes le sucedió otro tanto.El proyecto de la presa Alacranes es puesto en práctica, con la asesoría de ingenieros del CAME, a finales de la década 1960 -1970. El resultado final se obtiene en 1972 con la conclusión de las obras de la cortina y su llenado paulatino. El embalse tiene capacidad para 352 200 000 m3 de agua (el segundo por este concepto del país), abarca un área de 77 Km2 y tiene una cortina heterogénea de núcleo de arcilla con espaldón de rocoso, con una longitud de 2 950 m. Lamentablemente no se incluyó dentro de las obras de la Presa la idea original de la hidroeléctrica, que justificaría mejor una obra de esta envergadura y resolvería en buena medida el abastecimiento de energía a sectores medulares de la economía y la sociedad sagüera. Fuertes y repentinas lluvias en el área de la cuenca fluvial del río Sagua la Grande, obligaron a dejar inconclusos los trabajos de montaje del pozo de amortiguadores en la compuerta de la presa, que luego no fueron concluidos. A causa de esto, la compuerta en la cortina sólo puede ser abierta hasta permitir evacuar una cantidad limitada de m3 de agua cada 24 horas. La construcción de esta represa, además de resolver el problema de las reservas de agua para distintos usos, es una forma más de combatir las inundaciones en la ciudad y sus alrededores. Ahora se requiere de una cantidad de lluvia muy superior para sobrepasar la capacidad de embalse de esta gigante y de otras más pequeñas construidas en otras partes de la cuenca del Sagua la Grande; siempre y cuando se tenga la precaución de mantener los niveles óptimos de embalse para la época de lluvias, dejando un volumen de capacidad libre presto a almacenar las aguas derramadas por algún evento metereológico severo.En 1973 comienzan las obras de terminación de una de las obras defensivas de la ciudad: El dique. Ahora es doblemente importante porque puede defender la ciudad ante una posible falla en la cortina de la presa Alacranes. El dique izquierdo, Viana – Piñón, se concluye en 1983 y para 1976 comienza la obra del dique derecho que aún está sin concluir. A estas obras se sumó el dique Armonía construido a partir de 1978. La experiencia de la inundación provocada por el huracán Lili (1996) y la del George (2003) demostraron que los barrios bajos en la ribera del río tenían un alto nivel de vulnerabilidad ante este tipo de desastre, por lo que se imponía tomar medidas definitivas con las viviendas en esta área. Así surgió la idea de mudar estas (Las existentes en la parte más baja del barrio “La Gloria”) hacia zonas seguras. En las nuevas casas se empleó una tecnología de construcción resistente a eventos hidrometeorológicos; además, incluía la remodelación o reconstrucción de un volumen bastante grande del resto de las viviendas ubicadas en lugares menos vulnerables cerca del río. En el año 2004 es aprobado el proyecto “Malecón” con la propuesta de 71 acciones constructivas; de ellas, 16 demoliciones totales de viviendas, para reconstruirlas en lugares más seguros. El PNUD otorgó un financiamiento al proyecto de 81 000.00 dólares, del cual se utilizó el 3% asignado a la defensa para instalar un sistema de alerta temprana, con un puesto de mando establecido en la sede del Gobierno Municipal.Cada nueva experiencia vivida con este tipo de desastre es una nueva enseñanza para la gestión del riesgo a que está sometida la ciudad. Sagua la Grande con más de 200 años de experiencia con inundaciones es hoy uno de los municipios del país más preparados en este sentido, sin que esto quiera decir que no hay mucho por hacer todavía, para que las generaciones futuras puedan disfrutar de una Villa del Undoso más segura y desarrollada.

domingo, 19 de abril de 2009

Inundación de Sagua la Grande del 18 al 20 de octubre de 1996

Los pronósticos sobre las probables trayectorias del huracán Lili mostraban el inminente peligro que constituía este meteoro para la región central de la isla de Cuba. La dirección del país ordenó la activación de los planes contra catástrofes por los respectivos Consejos de Defensa Territoriales de las regiones amenazadas. Para el mediodía del 17 de octubre de 1996 se decide pasar al Municipio de Sagua la Grande a la fase de Alerta Ciclónica ante la cercanía del centro del meteoro a la costa sur central con una alta probabilidad de cruzar sobre o muy próximo al territorio municipal.
El huracán Lili penetró a las 03:00 de la madrugada del día 18 por la provincia de Matanzas, tocando tierra sobre la zona de la Ciénaga de Zapata. Pero imprecisiones en el seguimiento de su trayectoria por el Instituto de Meteorología de la República de Cuba provocaron un contradictorio parte, que ubicaba al meteoro saliendo nuevamente al mar por la región de Varadero alejándose del país. La dirección del Municipio acertadamente asesorada por la estación local de meteorología ante la situación concreta que los vientos y las lluvias, que en lugar de disminuir, arreciaban, decidió mantener las medidas tomadas y mantenerse preparados para recibir el impacto del huracán.
El día 18 de octubre a las 11:00 de la mañana los vientos huracanados y las lluvias arreciaban indicando que el área del meteoro cubría la Ciudad del Undoso, persistiendo esta situación crítica hasta las 05:00 de la tarde que comenzaron a amainar los vientos que habían mantenido una velocidad sostenida de 60 Km/h y rachas de hasta 108 Km/h. La peor parte parecía haber pasado cuando a las 06:00 de la tarde el poderoso río Sagua la Grande comenzaba a salirse de su cauce habitual inundando la zona más baja de la ciudad en el barrio “La Gloria” y no regresó a este hasta las 06:00 de la tarde del día 22. Las aguas alcanzaron su cota máxima a las 07:00 de la noche del día 19, manteniendo una parte de la ciudad bajo sus aguas, sometida a sus corrientes durante 4 días.
La inundación sorprendió a los habitantes de la ciudad. Desde 1948 no se reportaba una inundación de esa magnitud. El río Sagua la Grande otrora libre en todo el recorrido de sus aguas, en las décadas del 60 y 70 del siglo XX vio sus aguas represadas en varios lugares con el objetivo de garantizar recursos hidráulicos para el consumo humano y animal, además del riego a los cultivos en épocas de seca. Ahora era preciso que la intensidad de las lluvias a lo largo de su cuenca fuera mayor para que un embalse de gran magnitud como la presa “Alacranes” no pudiera almacenarlas.
El pluviómetro colocado en la cortina de la presa mostró la caída de 131 mm de agua el día 18 y 127 mm el día 19. Las lluvias en el área de la cuenca del río Sagua la Grande fueron intensísimas durante estos dos días como lo demuestran cifras obtenidas de los resultados de las mediciones realizadas en las estaciones meteorológicas en distintos puntos de la provincia.
Las aguas del río crecieron rápidamente una vez que comenzó a aliviar la presa “Alacranes”, llegando a tener una lámina de agua de 2.40 m sobre su aliviadero. La cantidad de agua escurrida por los siete municipios que forman la cuenca del Sagua la Grande superó la estimada para estas situaciones y la capacidad libre de embalse no fue suficiente para almacenarla. Esta obra ingeniera que constituye una de las principales defensas contra las inundaciones en la ciudad y sus áreas aledañas, también constituye una temible amenaza de desastre ante la posibilidad que exista una falla estructural en su extensa cortina.
La preocupación debido a la posibilidad de una falla estructural en el muro de la presa abrumó a los habitantes de la ciudad. El Gobierno Municipal, asesorado por la Dirección Municipal de Recursos Hidráulicos, emitió un comunicado que tranquilizó a la población, en el cual se difundía que los resultados de los controles realizados por los especialistas indicaban estabilidad en la cortina. Las aguas del huracán Lili constituyeron el bautismo de fuego de la magistral obra ingeniera ofreciendo tranquilidad a los temerosos de que alguna vez se convirtiera en la causa de un desastre mayor: El colapso de la cortina de la represa.
El segundo escalón defensivo, el dique al sur de la ciudad, falló en su misión. Producto de que el terraplén construido desde el dique hasta el mar había sido perforado en un punto cercano a la ribera, provocando que las aguas en su mayor parte recurvaran al río por un nuevo curso, mientras el resto escapaba por los canales de riego afectando cultivos aledaños y a la granja porcina “Agustín Bendamio”.
La comunicación por carretera entre las áreas de la ciudad situadas en las márgenes opuestas resultó interrumpida a causa de la situación de los puentes en la zona urbana. El puente situado en la calle Carrillo quedó totalmente bajo las aguas, el puente militar fue levantado de sus cimientos y arrastrado por las aguas, y al puente “El Triunfo” era imposible acceder por el nivel de las aguas en las calles que llegan hasta él. Aun así, la población del barrio “San Juan”, situado en el lado de menor desarrollo, contó con todos los aseguramientos básicos mientras duró la inundación.
Las medidas oportunas permitieron reducir al mínimo posible las pérdidas materiales y que no se tuviera que lamentar víctimas humanas fatales, fueron evacuadas por esta situación 1300 personas de unas 400 familias, a las que además se les trasladaron todos los medios posibles para resguardarlos de las aguas.
La inundación provocada por el huracán Lili no sólo resultó desastrosa para la Villa del Undoso, también resultó ser aleccionadora. Nos recordó que las inundaciones causadas por el río Sagua la Grande continúan siendo la mayor amenaza a tener en cuenta, para la que debemos estar constantemente preparados, porque así lo señala la historia. Nos enseñó a no subestimar las fuerzas de la naturaleza, puesto que no hay obra ingeniera que pueda controlarlas. Nos precisa a ser constantes en la inspección de las defensas contra este tipo de desastre, porque sus averías traen como resultado males mayores.
Tomado de: "Sagua: Lugar de muchas aguas" de los ingenieros
Yosvany Roque y Ania López.

Inundación de Sagua la Grande del 21 y 22 de octubre de 1948


El 21 de octubre de 1948 en horas de la noche las aguas del río Sagua la Grande inundaron la ciudad de igual nombre de manera descomunal como no se veía desde 1906. La Villa quedó cubierta de agua en todos los lugares de una cota menor a la de la calle Colón, no sólo en las partes aledañas al río, también las lagunas se desbordaron afectando los barrios cercanos a ellas.
Las fuertes corrientes destruyeron todo a su paso, derrumbó varias casas en el barrio de Sitiecito, arrancó los sembrados y ahogó a los animales que no fueron evacuados a tiempo dejando cientos de familias campesinas en la ruina total en pocas horas.
El Cuerpo de Bomberos y la Cruz Roja organizaron equipos de salvamento que utilizando chalanas y remolcadores rescataban a las familias atrapadas en los altos de las casas llevándolas a zonas seguras, estos medios podían navegar perfectamente hasta la calle Colón donde los efectivos de la Policía Nacional y el Ejército los recibían, además de velar porque nadie pudiera adentrarse en las áreas afectadas para realizar actos de ratería (cosa que no hubo que lamentar). La eficiente labor desplegada con rapidez impidió tener que lamentar muertes o heridos.
El agua subió hasta el nivel del puente “El Triunfo” en la ciudad, lo que impidió la comunicación entre los barrios en las márgenes opuestas del río. La carretera a Santa Clara también fue cubierta y grandes trechos del terraplén de los Ferrocarriles Unidos fueron destruidos dejando incomunicada momentáneamente la villa de Sagua la Grande.
La noche del 23 se celebró una reunión de las autoridades, ciudadanos pudientes e ingenieros para tomar las medidas necesarias con vista a evitar la ocurrencia de epidemias y el hambre; además de valorar la necesidad o no de evacuar toda la ciudad ante la posible ruptura del dique construido en 1912 en el que se apreciaban fisuras en sus paredes. Las conclusiones de los análisis efectuados arrojaron dos tareas primordiales: Exigir el mantenimiento y terminación de las obras del dique; y la reconstrucción del puente “Felipe Pazos” situado en la carretera a Santa Clara que sufrió graves afectaciones.
El cálculo de las pérdidas producto de la inundación arrojó un monto superior a los tres millones de pesos al sumar los derrumbes de viviendas, comercios, la destrucción de sembrados, vías de comunicación, redes técnicas, puentes, el dique, las pérdidas en medios materiales y animales.
Los ingenieros Víctor Suárez y Pedro Martín designados por el Ministerio de Obras Públicas para la inspección técnica del dique luego de la inundación, determinaron la necesidad urgente de reforzar los muros de la obra ingeniera, así como la construcción de los canales de desagüe que complementan la obra. Ante el pánico general en la Villa por la posibilidad de que el dique no resistiera una nueva crecida y se quebrara de golpe comenzó una campaña llevada hasta el gobierno de la nación por la solución de este problema a través de la prensa y la radio bajo el lema “Nos ahogamos los Sagüeros”.


Tomado de: "Sagua: Lugar de muchas aguas" de los ingenieros
Yosvany Roque y Ania López.

La inundación de Sagua la Grande de los días 16 y 17 de junio de 1906

El 8 de junio de 1906 en horas de la noche comenzó a llover copiosamente sobre la región central de la Isla. En la villa de Sagua la Grande desde ese día a las 11 de la noche comenzó la tormenta y no fue hasta el 10 de junio a las 10 de la noche que dejó de llover y se despejó un poco el cielo. La población sagüera se alarmó ante la posibilidad de repetirse el evento del 24 de septiembre de 1894 debido a la forma acelerada conque crecía el río. Por otra parte, de persistir la lluvia se verían obligados a dar por terminada la zafra azucarera, principal renglón económico de la región.
Los habitantes de la calle Rivera y el barrio de Sitiecito tenían sus hogares inundados ya desde el mismo día 10. Aunque el tiempo había mejorado para ese momento el río continuaba creciendo, por lo que las autoridades alarmadas pasaron la noche evacuando a los afectados junto al cuerpo de bomberos, evitando así las posibles pérdidas de vidas humanas.
La noche del día 11 el río comenzó a descender y durante los días 12, 13 y 14, el tiempo pareció normalizarse. Las aguas regresaron a su cauce normal dejando tras de sí las huellas de su paso por las calles llenas de sedimentos y los restos de sus estragos, además del muelle semidestruido.
La noche de 15 el río crece con rapidez nuevamente. No llueve en Sagua pero si en otras zonas de la cuenca fluvial del Undoso. Estado de alarma otra vez en la población, el barrio de Sitiecito solicita socorro y las autoridades comienzan a tomar medidas.
No fue hasta el 16 de junio que se conoció sobre una perturbación ciclónica que se encontraba próxima a la costa central de la isla afectando a la región con intensas lluvias. La noticia aceleró las acciones de respuesta: Se decide enviar un tren de auxilio al barrio de Sitiecito, se ordena que el alumbrado público funcione toda la noche y se medita sobre cómo editar una serie de instrucciones a la población.
Hay mucha incertidumbre y preocupación por la situación. El acueducto no pudo escoger “mejor momento” para tener una interrupción, dificultando así el abasto de agua potable; además el gobierno de la provincia no demuestra el apoyo necesario a la Villa por lo que los ciudadanos están molestos con él.
El alcalde de la villa de Sagua la Grande, Sr. Carlos Alfert, ordenó dar la alarma general utilizando la banda del cuerpo de bomberos a las 12 meridiano del día 16, cuando sólo faltaban 6 pies para que el agua llegara al borde del puente y era inminente que alcanzaría toda la ciudad.
La población de los lugares bajos se refugiaba en las zonas más altas de la ciudad. En el resto de la Villa las personas se ponen a resguardo en las plantas altas y azoteas de las edificaciones. Los presos del ayuntamiento y los enfermos del hospital son puestos a salvo. Un tren de la Isabela ha traído pequeñas embarcaciones para ser utilizadas como transporte de salvamento de ser necesario. Desde la noche del día 16 se ha perdido la comunicación con el resto de la isla y no será hasta el 18 que se recupere.
El día 17 a las tres de la madrugada cuando el agua inundaba todo el pueblo se comenzaron a observar llamas que se elevaban sobre la ferretería “La llave”, situada en el No. 11 de la calle Martí, donde se había inflamado un depósito de carburo de calcio reduciéndola totalmente a cenizas junto con la barbería y la fotografía aledañas. Los bomberos no podían llegar al lugar con sus equipos de extinción pues el agua casi alcanzaba metro y medio de profundidad en esa zona, así que de no ser por los vecinos y los ciudadanos que se refugiaban en el hotel “Telégrafo”, que corrieron en auxilio de los afectados ayudados por la circunstancial bendición de las fuertes lluvias, no se habría logrado extinguir el siniestro y sabe Dios cuáles hubieran sido las consecuencias.
Muy poco tiempo después que dejaron de observarse las llamas en la calle Martí, comenzó a arder un almacén de vías y obras, perteneciente a la compañía ferroviaria “The Cuban Central Railsways Ltd”, en el que se almacenaba dinamita, pero como aún los bomberos no podían actuar, ardió hasta sus cimientos, con tan buena suerte que no explotó, ni se expandió el fuego a otros locales.
La inundación no sólo fue tremendamente inmensa, también fue duradera. La de 1894 en sólo 12 horas bajaron las aguas, pero esta demoró el triple de ese tiempo, mas a diferencia de la anterior se anunció con suficiente tiempo para tomar las medidas pertinentes y evitar así la pérdida de vidas humanas y la disminución de los daños económicos. Aún así fue altamente costosa también en medios materiales con daños incalculables a las propiedades públicas y a las de los vecinos de la Villa.
Los mayores estragos estuvieron dados por los daños a la agricultura y a la zafra; la muerte de numerosos animales de cría, el derrumbe de varias viviendas, la destrucción de las barandas del recién inaugurado puente “El triunfo” y de las propiedades dentro y fuera de las casas que no hubo manera de poner a salvo de las corrientes. Los comercios e industrias quedaron seriamente dañados. Vale destacar que la fábrica de chocolates “La Flor Cubana” y la fundición “Sagua” perdieron totalmente sus maquinarias; La fábrica de hielo “La Tropical” y el alambique “El Infierno” quedaron sumamente afectados. El pavimento de las calles destruido en numerosos tramos y el “Casino Español” quedó en tal estado que fue preciso deshabilitarlo y mudar los medios, que se pudieron recuperar, para el solar contiguo al lugar donde se construiría el nuevo edificio para su sede.
Una vez que las aguas tomaron sus niveles normales y se pudo apreciar no sólo la magnitud de los daños, también el estado de insalubridad lamentable, debido a serios daños en la higiene de la Villa marcada por la acumulación de sedimentos, restos de arrastres en las calles, los cuerpos en descomposición de los animales ahogados y el desborde de las alcantarillas, se imponía tomar medidas urgentes al respecto antes que aparecieran las temidas enfermedades infecciosas, además de que el hedor era insoportable. La incomunicación de la Villa por el estado de las vías de comunicación retrasaron muchos de los trabajos importantes y urgentes, mas no pudieron impedir que con los recursos del ayuntamiento se lograran movilizar unas trescientas personas que organizadas en brigadas para realizar tareas de higienización y limpieza de las calles.
El 19 de junio a las 12 y media del día se decidió realizar una junta presidida por el Señor Alemán (Gobernador de la Provincia), Don Emilio Bacardí (Senador de la República) y el Señor Alfert (Alcalde Municipal). La reunión contó con la participación de alrededor de 90 personas entre empresarios, comerciantes, hacendados, propietarios de inmuebles, etc. Se tomó como acuerdo enviar una comisión a La Habana con el encargo de presentar ante el Senado una solicitud de fondos al Ministerio de Hacienda para paliar las consecuencias del desastre, pues pasaban los días y el Gobierno de la República no daba señales de vida.La Alcaldía tomó medidas con el objetivo de garantizar la alimentación en los días posteriores al desastre, pero sin la inmediata ayuda exterior el hambre hizo acto de presencia. Oportunidad aprovechada por elementos inescrupulosos que se aprovecharon de la desgracia ajena para hacer fortuna vendiendo productos vitales a precios exorbitantes. Las fuerzas del orden lograron garantizar la tranquilidad ciudadana producto de un esfuerzo y organización loable, por lo que no se reportaron actos criminales significativos aún cuando las condiciones de muchos comercios y viviendas propiciaban actos vandálicos y robos.
El suministro de agua potable constituyó un punto neurálgico para la condiciones de vida en la devastada ciudad a causa de la salida de servicio del acueducto. Urgentemente se dispuso preparar los vagones cisterna para traer agua de donde fuera más factible su carga, afortunadamente no fue necesario realizar tan engorrosa tarea, pocos días después de la inundación el acueducto volvió a funcionar luego de un esfuerzo de la administración de este, al solucionar el problema con los pocos recursos disponibles.
El señor Alfert, Alcalde de la Villa, emitió una serie de medidas con vista a preservar el estado de salud de la población, asesorado por el doctor Eduardo Rodríguez, jefe de sanidad de la jurisdicción, relacionadas a continuación:
1. Pasar un telegrama al Secretario de Sanidad de la República solicitando recursos de todo tipo al respecto.
2. Organizar un servicio de transporte, con carácter obligatorio, para sacar de la ciudad todos los despojos y desperdicios que serán previamente depositados en las calles por los vecinos ayudados por la brigada de saneamiento para su cremación.
3. Empezar la limpieza y desinfección de los lugares empleados como refugio, así como almacenes y bodegas, prohibiendo arrojar desperdicios al río.
4. Adquirir en la farmacia, previo recibo para su saldo ulterior, todo el material de desinfección que se distribuirá al vecindario.
5. Recomendar a los vecinos hervir el agua de beber, sobretodo si la necesidad obliga a utilizar la del río, se recomienda purificar el agua utilizando un cristal de alumbre y colarla seguidamente, todo esto mientras no se provea de agua potable a la Villa.
6. El material de desinfección será depositado en el ayuntamiento y de allí se distribuirá a la población.
7. También prestará servicio la brigada de saneamiento a las órdenes del Departamento de Sanidad.
Quiso la suerte que el Senador Don Emilio Bacardí se encontrara de paso por la ciudad durante los días de la tragedia y pudo observar con sus propios ojos la magnitud del evento y sus consecuencias. El Senador relató ante el Consejo de la República sus experiencias de esos momentos terribles dando fe de que lo aludido por los enviados de la Villa no eran exageraciones. La Cámara del Senado aprobó la suma de 100 000 pesos para Sagua la Grande, desglosados en 75 000 para la reparación de las calles y 25 000 para el estudio de formas de contención de las aguas.
Tomado de: "Sagua: Lugar de muchas aguas" de los ingenieros
Yosvany Roque y Ania López.