jueves, 11 de junio de 2009

Arte lírico en Sagua. Jorge Sansón aún hace historia.

Lic. José Luís Pérez Machado.
Una figura de la canción en Sagua la Grande que ha aportado y aporta mucho a la cancionística contemporánea de la Villa, sobre todo al arte lírico, es Jorge Sansón Rivas. Sansón como le llamamos los que los conocemos nació e esta ciudad el 20 de septiembre de 1940, siempre amó el canto, comenzó de forma empírica en los coros de la iglesia parroquial de la villa, escuela de muchos cantantes, allí se familiarizó con el canto llano y el latín y conoció buena parte del repertorio de la música litúrgica que le posibilitó adiestrarse en el canto. Más tarde comenzó la etapa académica de su formación tomando clases de canto con la experimentada profesora Edelmira de Zayas, combinando estas lecciones con la interpretación como aficionado. Después de adulto tomó clases del profesor Víctor Díaz en santa Clara y en esta ciudad.
Su calidad le permitió formar parte del Teatro Lírico de Santa Clara y ser fundador del emblemático Grupo Lírico Conchita Rodríguez de esta ciudad. Recibió propuestas para las pruebas del Coro de la Ópera Nacional de Cuba, las cuales desechó, quizás por su apego al terruño.
Otra arista importante de Sansón es que es un gran acopiador de música, posee un numeroso archivo de partituras que pone al servicio del Grupo Lírico y de cualquier cantante, él ayuda a jóvenes valores en su formación ofreciéndoles consejos sobre la técnica de interpretación vocal y cualquier tipo de ayuda.
Este tenorino de gran permanencia en el escenario musical saguero y constante espíritu de superación es amante de lo más valioso de la ópera y la zarzuelística universal como Luisa Fernanda y la Viuda Alegre y un eterno enamorado de la obra de Ernesto Lecuona y Rodrigo Prats. Son antológicas sus interpretaciones de Soledad, Sagua la Grande o Tabaco Verde, pero también se le puede disfrutar en piezas como OH Melancolía, de Silvio Rodríguez.
A Sansón se le puede escuchar en otros espacios de la canción saguera como festivales, galas, veladas además de las habituales presentaciones del grupo lírico, también es asiduo visitante a la peña del Maestro Conrado Morales los sábados en el traspatio del museo de la música, así de figuras como estas plenas de dedicación y entrega a la música está llena esta ciudad que muestra su patrimonio musical vivo.

Dora Estrada. Historia y cultura perpetua en un pueblo.

Lic. José Luís Pérez Machado.
Es una deuda de Sagua Viva con la historia de la ciudad hablar de una figura imprescindible en el desarrollo, protección y conservación del patrimonio de la música saguera y más aun responsable de la propia existencia del Museo de la música "Rodrigo Prats" de Sagua la Grande, me refiero a Julia Celestina Estrada, claro con ese nombre muchos no la conocen pero si digo Dora Estrada Costa seguro la recordarán.
Si fuéramos a clasificar a esta legendaria figura de la cultura de Sagua que nació el 19 de mayo de 1910, pudiéramos decir que fue una extraordinaria promotora cultural, Dora Estrada fue la principal gestora del proyecto del museo de la música de esta ciudad, también coordinadora fundamental del Círculo de Amigos de la Música de Conciertos y del grupo Lírico Conchita Rodríguez, además gestionó muchas donaciones para el museo y entregó en vida toda su propia colección como fondo a esta institución. Dora Estada también ayudó a innumerables niños y jóvenes valores encaminándolos en la música.
Por toda su obra fue investida con el título de Hija Ilustre de esta villa por la Asamblea Municipal del Poder Popular, pero su mayor distinción es sin duda el reconocimiento de su pueblo por la obra desinteresada a favor de la cultura saguera, ojala esta ciudad, tan suya pueda contar con muchas personas como ella, sirva este espacio como justiciero homenaje a esta dama de la cultura saguera.

lunes, 1 de junio de 2009

Día mundial de la Infancia. Un día para mi hija.

Por: Yoel Rivero Marín.
Siempre me opondré a celebrar solo un día para las madres, sólo un día para los padres, sólo un día para los niños. Todos los seres humanos tenemos la vida para celebrar y hemos de bendecir cada día como si fuera el mejor que nos pudieran dedicar. Pero aún así estoy conciente que si no se les señala un día universal a esas personas especiales, en muchos lugares del mundo no se les rendiría tributo ni tan siquiera ese día. Por tal motivo siempre me sumaré a la festividad, hoy y todos los días de mi vida. Levantarme temprano, despertar a mi hija con un beso y nuestro acostumbrado retozo matutino creo que puede ser la mejor manera de comenzar este Día Internacional de la Infancia. Su mundo siempre tendrá todos los derechos posibles e imposibles, es mi razón de ser, así como ha de ser la razón de ser de cada ser humano de este planeta que parece olvidar ese fin elemental: que es garantizar su relevo en este mundo, poblar cada rincón con los mejores sentimientos, con las mejores oportunidades, con mejores seres de lo que hemos sido nosotros.
Después de todo el ritual matutino, ya lista, mi niña y yo emprendemos el camino del día a día, la llevo a su escuela y mientras andamos, hablamos de los más diversos temas, y para ser sincero, con 7 años me sorprende, pues a veces saca conversaciones que ni soñando yo las pensaba con esa edad. Respondo a sus preguntas y trato de dejar en sus manos un nuevo reto para que no sea nunca un día perdido. Sé que al terminar sus clases retomaremos muchas de las dudas que quedaron pendientes, me llenará con los cuentos de todo aquello que hizo en el día, con los niños que jugó y con los que no porque fueron pesados. Solo aquella persona que vive este regalo día a día sabe cuánto significa dedicar un día a la infancia, tenerla protegida, lejos de todo mal, preparándola, educándola, permitiendo que sea feliz, no ingenua, pero feliz, conciente de lo bueno y lo malo de este mundo, pero feliz. Porque así será capaz de abrigar la bondad en sus pasos toda la vida.
Pero le aseguro a todo aquel que sigue estas líneas que este día me hizo pensar mucho más en la niñez porque con muchos pequeños compartí las primeras horas de mi mañana y para describir ese encuentro no quisiera utilizar palabras, siempre defenderé el precepto de que una imagen vale más que mil palabras. Solo decir que esta experiencia la viví en el Círculo Infantil “Osito de Peluche” de Sagua la Grande, un lugar que estoy seguro no han conocido nunca aquellos que ignoran la infinidad de derechos que en mi tierra tienen las nuevas generaciones.