viernes, 28 de noviembre de 2008

Parque "La Libertad" de Sagua la Grande III

Especialista: Raúl Villavicencio Finalé
El alcalde Enrique Canut llevó a cabo en 1922 una reconstrucción casi total del parque "La Libertad" debido a la cual solo quedaron como testigos del parque anterior las cuatro palmas reales, los álamos plantados en 1909 que ya en esta época tenían una gran arborescencia, los bancos perimetrales de madera y hierro y las sillas y sillones metálicos móviles que se habían introducido desde una década antes tanto en este parque como en el de Albarrán.
Proyecto Original del Parque del de 1922
En realidad la obra ejecutada, probablemente por problemas económicos, se quedó muy por debajo de las aspiraciones dibujadas en el proyecto inicial. La glorieta, edificada en el mismo lugar donde antes estuvo el Kiosco Alfert, se caracterizó por su sencillez; la pérgola, respetando bastante lo proyectado se construyó en el lado norte del parque, mientras que el lado opuesto se adicionó al proyecto una hermosa fuente luminosa de mármol rosado que constituyó el orgullo de los sagüeros de la época. También fue eliminado el pronunciado desnivel que el parque tenía con respecto a la iglesia. Como se puede apreciar en las imágenes que han llegado hasta nosotros, la remodelación se concentró fundamentalmente hacia el centro de la plaza pública.
Debido a las pugnas y rivalidades politiqueras muy comunes entonces, la bella fuente duró solo once años pues en 1933 fue demolida injustificadamente, con lo cual se produjo un violento incidente entre los defensores de la misma y la policía local con saldo de un fallecido y algunos heridos. En 1945 se añadió, entre la pérgola y la glorieta, un pequeño monumento de granito negro en honor a Joaquín Fernández Casariego, gobernante español en Sagua de mediados del siglo XIX que se había ganado el afecto popular. En 1949 se añadió también otro monumento a Antonio Maceo por iniciativa de la sociedad de color "Unión Sagüera", muy cerca de donde estuvo la fuente, pero con el frente hacia la antigua casa del Conde Moré, hoy Casa de la Cultura. Esta fue la forma que tuvo el parque de la Libertad hasta 1956, año en que fue sometido a nuevas transformaciones.

jueves, 27 de noviembre de 2008

¿Sexo fuerte?...Hilda la machetera no cree en el sexo fuerte.

Por: Yoel Riveo Marín.
Se negro, ser pobre y mujer eran los mayores castigos que podía tener un cubano en la década de los 50 del siglo XX. Tal hecho cayó con todo el peso del mundo sobre Hilda Alfonso Torres, quien siendo muy joven se vio obligada a irse para la capital a trabajar en la servidumbre de un médico de cierta posición en la Habana de entonces para poder sobrevivir. Intentó casarse y no pudo pues tal médico se lo impidió, salió embarazada y no llegó a ser madre, pues tal médico la obligó mediante el engaño y prácticamente el secuestro a abortar, algo que le quitó para toda su vida esa posibilidad por la afectación que le quedó en su interior.
El triunfo de la revolución en 1959 fue el mayor regalo que pudo tener Hilda en su vida y desde ese momento sabía que podía ser una persona digna y respetada por la nueva sociedad que surgía. ¿Qué hacer, cómo ganarse la vida a partir de este instante? La oportunidad se presentó sola, pero ella la conquistó con empeño, sacrificio y mucha voluntad, voluntad inigualable que demuestran cuanto valía esa negra que tantas veces fue maltratada y humillada por ser mujer, pobre y de una raza estigmatizada. Un día cuando viajaba hacia el central "Toledo" en la capital cubana vio a unos macheteros cortando caña y se dijo a sí misma, "Eso lo puedo hacer yo", cuando se acercó y lo dijo a los cortadores:
- Usted es muy chiquilla.
- Yo no soy chiquilla, yo tengo treinta y pico de años, yo no soy ninguna chiquilla y además, Fidel y la revolución dicen que aquí cada cual hace lo que le guste, trabajando honradamente.
- Pero no pa’ mujeres. Eso es para el sexo fuerte.
- Eso creen ustedes, aquí, hoy en día, nosotras las mujeres vamos a trabajar en todo. No hay sexo fuerte que valga.
- Coge una mocha.
"Yo no podía con la mocha, pero llegó un viejito y me dio un machete y comencé a cortar caña"…. "¿Cómo fue la cosa?, que me quedé en la brigada, corté aquel año 35 mil arrobas de caña que era la que se cortaba para ser heroína de la zafra"
Desde ese momento Hilda cambio su apellido y comenzó a ser llamada por todos "Hilda la Machetera". Cortaba caña a la par de los hombres y cuando llegó el momento decidió regresa a Sagua la Grande donde se necesitaba de su esfuerzo. Se incorporó a varios pelotones cañeros de la zona hasta que creó su propio pelotón integrado únicamente por mujeres, siendo el primero de su tipo en Cuba y prácticamente el único que existió en la historia de la zafra en la isla.
Durante las 40 zafras en las cuales participó Hilda la Machetera cortó más de 2 millones de arrobas de Caña y fue Heroína Nacional de la Zafra por más de 20 años. Tuvo varios encuentros con el Comandante Fidel Castro, quien encontró en esa negra los mejores valores de la sociedad que se estaba construyendo.
Hilda la Machetera fue delegada al XIX, XV, XVI y al XVII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba, Fue delegada al Congreso Sindical Mundial, Ostenta las medallas Jesús Menéndez de Primera, Segunda y tercera clase, la Medalla Ana Betancourt, La Medalla Lázaro Peña de primer grado entre otros muchos reconocimientos de la dirección de país y del propio pueblo.
Esa Negra, Mujer, Pobre representó a los macheteros villaclareños en múltiples ocasiones y con los años sólo una cosa cambió, ya Hilda se convirtió en Millonaria, ha sido la única mujer millonaria en las zafras cubanas, y de sexo débil nada, demostró que la mujer con toda la carga que le impone la sociedad puede hacer a la par lo mismo que los hombres, por tal motivo tiene que reevaluarse como: El sexo fuerte.
Hoy con 80 años de edad Hilda la Machetera añora regresar al surco, sufre por no estar mocha en mano ante un corte de caña y asegura que con esa edad si la vista se lo permite aún le puede sacar un susto a unos cuantos macheteros que intenten seguirla, con lágrimas en sus ojos, sombrero de guano y mocha en mano asegura: "La caña es mi vida, ella ha sido la que me ha hecho olvidar todo lo que pasé en el imperialismo, cuando yo estoy cortando caña yo no me acuerdo ni que yo me llamo Hilda… Si me opero de la vista y logro ver bien yo corto caña de nuevo, porque tengo fuerza y valor y coraje para hacerlo y para mantenerme cortando caña y volver a traer mi brigada".
 

Boxeo profesional. Joe Lorenzo un sagüero en el ring.

Por: Yoel Rivero Marín.
Encontrarme con el pasado de mi pueblo ha sido sin dudas una de mis prioridades en los últimos años, descubrir a mi ciudad y a quienes la habitan puedo garantizar que ha resultado fascinante y una y otra vez he tenido el privilegio de escudriñar en la vida de personas que son historia viva, fuente de conocimiento y testimonio inestimable. Tal es el caso de José Lorenzo González, un sagüero que perdió este nombre real en el año 1952 y aún cuando han pasado 56 años desde aquel momento se le sigue llamando Joe Lorenzo.
Boxeador profesional desde 1952 hasta 1958 Joe Lorenzo constituye uno de deportistas más destacados de la historia sagüera. Desde niño su afición al boxeo era tal que en ambos extremos de su humilde cama personal en una casa del barrio de Pueblo Nuevo conservó siempre una foto de Roky Marciano y otra de Pupi García, a quienes más tardes conoció personalmente y fue compañero de entrenamiento del segundo.
Asumió el boxeo como una forma de salir de la pobreza en la cual estaba sumida su familia y a fuerza de golpes logró el éxito. Su primera pelea fue en el puerto de Isabela de Sagua donde ganó inobjetablemente, luego vino otra y otra más y en muchachito de 20 años y 111 libras seguía sin perder hasta que decidió tomar este deporte en serio y abrirse camino en la capital, donde existía la plaza más fuerte para el boxeo de la época en Cuba. Allí Joe Lorenzo hiló una impresionante cadena de combates en el propio año 1953 con 22 victorias ante un único revés ante un boxeador que en ese mismo año tirara a la lona una y otra vez. Ante el revuelo que había creado ese muchachito de Sagua la Grande en las plazas capitalinas la prensa de la época no dudo en concederle el reconocimiento de "Mejor novato del año" en el deporte cubano.
"Desde que me inicié en el boxeo te puedo contar una a una, hasta la última de cómo fueron mis peleas, todas fueron importantes, pero una que resultó muy especial es la que entablé con el campeón nacional Ciro Morasen y en Miami tuve una pelea con un hombre que era vencedor de 4 campeones mundiales…"
Aún cuando Joe Lorenzo no se le recuerde como uno de los mejores boxeadores de Sagua la Grande en la historia, este es un hecho que ni los cronistas ni los propios deportistas pueden negar, en su haber cuenta con 42 peleas, 36 ganadas y sólo 6 perdidas, y de ellas 20 las ganó por knock out. Ya en el año 1957 decide probar suerte en una plaza más fuerte aún que la Habana. Se va a Miami con un nuevo representante, y aún cuando ya había peleado en varias ocasiones allí, en esta oportunidad recibió el golpe más fuerte en su carrera, golpe bajo que lo lanzó definitivamente a la lona. Este hombre, sencillo, criado en el barrio de Pueblo Nuevo de Sagua la Grande desde muy niño comprendió que existía una sola raza, negros, blancos, amarillos, mulatos, todos éramos seres humanos, pero la sociedad de Miami, no lo entendía así y por tal motivo tenía que vender su alma al diablo y dar la espalda a todos los excelentes boxeadores y amigos que había hecho carrera junto a él y tenían un único pecado, eran negros, para alcanzar el verdadero éxito Joe tenía que dejar determinadas amistades que "no le convenían" , algo que le hizo saber claramente su nuevo representante en la Florida. Tal situación no fue admitida por él y se decepciona tanto de ese deporte que se retira definitivamente de él en 1958, regresa a la Habana y comienza a trabajar como un obrero común en la Industria del Mármol.
Al llegar su retiro Joe Lorenzo regresa a Sagua la Grande con su familia y cuando hace pocos días conversé con él y dentro de mis preguntas hice referencia a su pasión por su tierra natal él expresó: "Cada vez que yo peleaba venía para acá, a disfrutar aquí con mis amigos el triunfo, cada vez que yo peleaba sentía algo así por este pueblo, de todo lo que salía en los periódicos, las revistas, carteles, la revista Bohemia, todo decía (El sagüero Joe Lorenzo, el chiquillo de Sagua la Grande), y así tú veías que en todos los títulos el pueblo de Sagua la Grande estaba en primer lugar".
Hoy Joe Lorenzo con 76 años de edad aún hace sus filigranas y se para frente al espejo para tirar algunos golpes y mantenerse en forma, así me lo demostró cuando sencillamente realizó ante mí una combinación digna de un joven boxeador en pleno entrenamiento. Con 3 hijos y 4 nietos vive una vejez feliz. En excelentes condiciones físicas y mentales, aún cuando perdió la audición en el oído izquierdo, no presenta grandes lesiones provocadas por los años que permaneció en el ring. Aquí pudiera hablar de otros boxeadores sagüeros con renombre nacional, le aseguro que lo podré hacer sólo por referencias bibliográficas o por la experiencia de aquellos que los conocieron, pero prefiere comenzar por este hombre que he tenido, y lo repito con toda vehemencia, el privilegio de conocer.