
El 12 de mayo de 1951 nació en la Ciudad de Sagua la Grande una de las mujeres más importantes dentro de la ciencia cubana e internacional del siglo XX. La Doctora Concepción Campa Huergo, cariñosamente conocida en su ciudad natal como Conchita, se siente orgullosa, más allá de sus triunfos en el mundo científico, de ser sagüera.
Estudió hasta la enseñanza preuniversitaria en la Villa del Undoso y al decir de ella misma tuvo una infancia tranquila y una adolescencia marcada por los cambios que se generaban en la isla con el triunfo de la revolución liderada por Fidel.

Conchita parte de Sagua al ingresar en la Universidad de la Habana para convertirse en Licenciada en Ciencias Farmacéuticas, y allí comienza a crecer esa jovencita sagüera que jamás pensó ser

A principios de los 80, con sus dos hijos pequeños, Conchita vivía sumida en una angustia terrible por la cantidad de niños cubanos que morían víctimas de la meningitis, no se separaba de la meseta de su laboratorio hasta que finalmente lo consiguió. En ese momento además de salvar la vida de miles y miles de niños cubanos, vio abrirse las puertas del mundo. Comenzó entonces el crecimiento de la Biotecnología en Cuba y fue la consagración definitiva de Concepción Campa Huergo como una de las cubanas más reconocidas del siglo 20.


Conchita sueña con una medicina natural, con una medina más humana, con una medicina preventiva. Trata de crear en la población una cultura alimentaria sana y que sea nuestro alimento la mejor medicina. A cada paso retoma de sus orígenes y cuando a veces, como en todos los seres humanos pasa, se siente cansada, viene a su tierra, la Villa de la Purísima Concepción de Sagua la Grande, a tomar fuerzas para seguir adelante, porque fue Sagua quien la educó y es y será Sagua donde mejor podrá encontrarse a sí misma.
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